Tres años han pasado desde la última vez que escribí. ¿Dónde he estado?
Pues para ser honestos, en algún punto del camino me perdí y aun estoy buscando. No sé exactamente que busco, ojalá. ¿Se puede un@ buscar a uno mism@?
Leí que, cuando una persona cede mucho, puede correr el riesgo de perderse y, quizás, eso me ha podido pasar. O también, que en estos tres años, han habido muchas despedidas y, también, puede que en cada despedida algo mio se fuese detrás. ¿Quién sabe?
Mientras sigo buscando, encontrando, aprendiendo y reencontrando. Os dejo un vídeo que me hizo abrir los ojos, esta vez no es ningún cuento, no hay nada endulzado... Al contrario, en esta ocasión os dejo un vídeo para evitar que os cuenten cuentos. Uno de los grandes tesoros encontrado en estos años (tengo más) y os puedo asegurar que comenzó una nueva vida para mí.
Darse cuenta a tiempo y no perder ni un minuto más. Una vez, alguien me dijo "tápate los oídos, que ves?" Y comencé a ver. Son los hechos, no las palabras, aquello que los va a delatar. Si alguien te hace sentir siempre culpable, si solo impone su opinión, si tiene delirios de grandeza (ella o él lo hace bien, los demás se equivocan o son inútiles), si modifica conversaciones, si miente o inventa... sea jefe, amigo, pareja o familiar... huye de ese ambiente, posiblemente estés ante un manipulador/a.
23 de mayo de 2019
Tápate los oídos, ¿qué ves?
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Etiquetas: Culpabilidad, Envidia, Manipulador/a, Vida
3 de mayo de 2016
Tu propio juicio
En una conversación sobre el prejuicio, escuche esta frase:
"Odio la gente racista, la gente racista y con prejuicio. Yo, soy gitano y me miran mal, ¡como si fuera colombiano!..."
No pude evitar reirme.
Y es que lo malo de los prejuicios, precisamente es eso, la gente no suele ser consciente.
Algunos sociólogos, han considerado el prejuicio como un comportamiento adaptativo instintivo, que surgió por la lucha por la supervivencia. Así que, de ser cierto, debe ser algo innato en el ser humano.
Casi todos (o todos) tenemos prejuicios en base a algo o, a veces, etiquetamos a las personas sin conocerlas. Una vez, escuche una frase que decía que si das TIEMPO y MARGEN a las personas, ellas te mostrarán realmente como son.
El anciano le pregunta:
- ¿Que clase de gente había en el lugar de donde tu vienes?
-Un montón de gente egoísta y mal intencionada- replicó el joven.
-Estoy encantado de haberme ido de allí.
A lo cual el anciano comento:
-Lo mismo habrá de encontrar aquí.
Ese mismo día otro joven se acerco a beber agua al oasis y viendo al anciano preguntó: El viejo respondió con la misma pregunta:
-¿Que clase de personas viven en el lugar de donde tu vienes?
-Un magnifico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado...
-Lo mismo encontrarás aquí- respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
-¿Como es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cual el viejo contestó:
-Cada uno de nosotros solo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí ni en ninguna otra parte".
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23 de junio de 2015
Sobre el control de nuestras acciones
Un hombre estaba remando en su bote, corriente arriba, durante una mañana muy brumosa. De repente vio que otro bote venía corriente abajo, sin intentar evitarle. Avanzaba de forma tan directa hacia él que comenzó a gritar:
- ¡Cuidado!¡Cuidado!
Pero aún así, el bote le dio de lleno, y casi lo hizo naufragar.
El hombre estaba muy enfadado y empezó a gritar a la otra persona, para que se enterara de lo que pensaba de ella.
En ese momento pudo observar el bote más de cerca. Fue precisamente allí donde se dio cuenta que estaba vacío.
Thich Nhat Hanh
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2 de marzo de 2015
Materias primas
"Cuando sonaba el silbato para el descanso de la comida, los trabajadores se sentaban todos juntos a comer. Y cada día, Sam abría su fiambrera y protestaba. "¡Hijo de su madre!-lloraba-. Otra vez bocadillos de mermelada y mantequilla de cacahuete. ¡Odio la mantequilla de cacahuete y la mermelada!". Se lamentó de sus bocadillos de mermelada y mantequilla de cacahuete hasta que uno de sus compañeros de trabajo le preguntó: "Por Dios, Sam, si tanto odias la mermelada y la mantequilla de cacahuete, ¿por qué no le dices a tu parienta que te haga otra cosa?".
"¿Qué quieres decir con decírselo a mi parienta?", contestó Sam. "No estoy casado. Soy yo el que hace los bocadillos".
Muchos de nosotros, sin ser conscientes, nos hacemos nuestro propios bocadillos con ingredientes que no nos gustan, luego nos quejamos y lamentamos de nuestra vida.
La vida nos ofrece una serie de materias primas. Las materias primas que elegimos y el uso que decidimos hacer de ellas depende en gran medida de nosotros. Muchas veces, cuando vamos más allá de nuestra forma habitual de ver las cosas, nos sorprendemos de la gran cantidad de ingredientes deliciosos entre los que podemos elegir para hacer nuestros propios bocadillos...
Haz la prueba ;)
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Etiquetas: Elección
7 de enero de 2015
Conectando, conectando... Lobo Atento ha vuelto...
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6 de febrero de 2013
| http://feel-your-body.blogspot.com.es/ |
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20 de agosto de 2012
La carretera vacía
Alejandra caminaba con su padre cuando éste, de repente, se detuvo en una curva del camino. Después de un breve silencio le preguntó:
Entonces el padre respondió:
- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por el ruido que hace. Cuanto más vacía está la carreta, mayor ruido hace.
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Etiquetas: Cambios de humor, Enfados, Envidia, Vida
17 de mayo de 2012
Las etapas
¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero .... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!"
Paulo Coelho
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Etiquetas: Despedidas, Optimismo, Vida
3 de marzo de 2012
Te deseo
Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así pero que si es, sepas ser sin desesperar. Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo que también tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima por encima y a pesar de todo, que existen , y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilquero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada. Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea y la acompañes en su crecimiento para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas "Esto es mío", sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero si muere alguno, puedas llorar sin lametarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes hablen sobre amor para recomenzar. Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.
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18 de enero de 2012
Belleza de la naturaleza
Me gustan las arrugas.... Algo extraño, pero me gustan. Se puede saber mucho acerca de la vida de una persona por sus arrugas, son como cicatrices que va dejando la vida. Se puede saber por ejemplo si ha sonreído mucho, lo cual significa que ha tenido una vida bastante feliz. Se puede saber si ha estado mucho tiempo bajo el sol, lo cual puede implicar una vida o trabajo duro, se puede saber si se ha cuidado más o menos, si ha adelgazado o engordado, si se ha alimentado bien... Solo hay que saber leerlas, es fácil, si no tienes miedo a preguntar y si observas bien.
Un sacerdote estaba a cargo del jardín dentro de un famoso templo zen. Se le había dado el trabajo porque amaba las flores, arbustos, y árboles. Junto al templo había otro templo más pequeño donde vivía un viejo maestro.
Un día, cuando el sacerdote esperaba a unos invitados importantes, tuvo especial cuidado en atender el jardín. Sacó las malezas, recortó los arbustos, rastrilló el musgo, y pasó un largo tiempo juntando meticulosamente y acomodando con cuidado todas las hojas secas. Mientras trabajaba, el viejo maestro lo miraba con interés desde el otro lado del muro que separaba los templos."Tú eres preciosa, es la sociedad la que es una mierda..."
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30 de diciembre de 2011
Nada mejor que despedir el año con una sonrisa
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Etiquetas: Elección, Lucha interior, Vida
Un regalito para todos
Un poco tarde, lo reconozco, ya que me lo entrego hace unos meses y no habia tenido oportunidad de publicarlo.
Llegan las navidades, Santa Claus y aqui en España también llegan los Tres Reyes Magos a traer regalos a todos los niños.
Y este premio se lo quiero enviar a... (redobles de tambores, por favor)....
A todos vosotros/as porque aunque este meses sin escribir los comentarios, seguidores y visitas siguen aumentando. Muchas gracias y felices fiestas.

16 de octubre de 2011
Sobre la gente...
enciende una ilusión y los rosales
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con solo dar la mano;
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con solo abrir la boca
llega a todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que así, tan necesaria.
Hamler Lima Quintan ¿Y tú? ¿Conoces a alguien así?
1 de octubre de 2011
La princesa busca marido
y aquel que se las merezca no te hará llorar".
Quizás esa persona no te merecía.
"Cuando tu estas en una relación, y te das cuenta que pudiendo evitar una migaja de sufrimiento el otro no hace... es porque todo se ha terminado".
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Etiquetas: Amor, Despedidas, Verdad, Vida
2 de junio de 2011
¿Quién desea aún este billete?
Iba con prisas, pero tenía que terminar de limpiar antes de ir al trabajo. Me quedaba ya solo una estantería, la de los libros, así que fuí sin mucho cuidado. Uno de los libros cayó al suelo y el gato salió asustado del cuarto. Bajé de las escaleras para cogerlo. Se había abierto por la página 279, lo cogí y sin poder evitarlo leí...
"Cassan Said Amer cuenta la historia de un conferenciante que comenzó un seminario sosteniendo un billete de 20 dólares y preguntando:
- ¿Quién quiere este billete de 20 dólares?
Se levantaron varias manos, pero el conferenciante advirtió:
- Antes de entregarlo, es necesario hacer algo.
Lo arrugó con toda su furia e insistió:
- ¿Quién quiere aún este billete?
Las manos continuaron levantadas.
- ¿Y si hago esto?
Lo tiró contra la pared, lo dejó caer al suelo, lo arrugó, lo pisoteó y una vez más mostró el billete, ahora inmundo y arrugado. Repitió la pregunta y las manos continuaron levantadas.
- Ustedes no pueden olvidar jamás esta escena- comentó el conferenciante-. No importa lo que yo haga con este dinero, continúa siendo un billete de veinte dólares. Muchas veces en nuestras vidas somos aplastados, pisados, maltratados, ofendidos; ahora bien, valemos, aun así, lo mismo".
Paulo Coelho
Cerré el libro. Sí, ahora comprendo.
Dedicado para aquellas personas que han olvidado su valor.
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Etiquetas: Éxito
28 de abril de 2011
Por el puente
Todo el mundo va con prisas. Hoy he ido a una tienda, cerraban a las 20:00 h y eran las 19:34 h, pero aún así, las empleadas daban prisa a los clientes. La tienda estaba llena, y tal y como van ahora las cosas por aquí, hoy era su día de suerte, muy bueno para el negocio y para evitar sus propios despidos, pero aun así... tenian prisa.
-Por favor, póngase ya en la cola- me decía con tono un poco alto la empleada.
-Ya, ya... ya voy- le contesto, mientras miro el reloj. Tengo ganas de decirle a la empleada que aun falta media hora para el cierre, pero me prefiero callar y me pongo en la cola.
Observo mientras tanto. Las empleadas cada vez más nerviosas, se les atascan los tickets de la compra. Al moverse, se tropiezan entre ellas... La otra empleada sigue mandando a los clientes a la cola con el tono cada vez más alto. Los clientes se van malhumorados, algunos se marchan sin comprar...
Y hablando sobre las prisas y la poca paciencia, me viene a la mente este cuento...
Cuentan que a la vera de un río había un monasterio de santos monjes que tenían sus campos de labranza y su granja en la otra orilla. El río era caudaloso y el puente para atravesarlo estaba a media hora corriente abajo. Si llegar a la granja era pesado volver de ella lo era todavía más puesto que la subida era fatigosa.
Uno de los monjes, Fray Juan, bueno como el pan y humilde como la ceniza, iba y volvía en tan poco tiempo que el Abad se maravillaba de su presteza. El Abad anciano y venerable nunca iba a la granja pues se cansaba en exceso; en su lugar mandaba a Fray Juan y en sus manos los encargos parecía que iban volando.
Un día el Abad le dijo a Fray Juan que le contara cómo se lo hacía para ir tan deprisa desde el monastareio a la granja.
- Es que Dios me ha hecho el favor de ir y venir sobre el agua- le respondió Fray Juan.
-¿Por qué Dios te ha hecho tal favor, Fray Juan?- respuso sorprendido el venerable Abad.
-Tal vez porque tengo mucha paciencia y nunca me enfado. dijo el monje en voz muy baja.
-¿Y yo no podría pasar también sobre el agua?- preguntó el Abad recordando que tenía el genio vivo y la paciencia no era su mayor virtud.
-Espero que Dios también le conceda este favor si no se enoja en adelante- susurró el buen monje.
El Abad también obtuvo el favor de Dios porque desde aquel momento no se irritó ni perdió la paciencia. Iba a los campos y a la granja y volvía de ellos andando por encima de las aguas del río.
Si en alguna ocasión el Abad mostraba muestras de enfado, Fray Juan se apresuraba a recordarle: "Padre Abad, no se irrite; si no, tendrá que pasar por el puente". Y el Abad reprimiía su cólera y recobraba la serenidad y la paciencia.
Un día muy caluroso de veran se oyó un grito: "¡Hay fuego en la granja!¡Hay fuego en la granja!". -Tenemos que ir por el camino corto, Fray Juan.
-Por él iremos, Padre Abad, pero sobretodo no se enfade de los contrario tendremos que ir por el puente.
-No te preocupes, Fray Juan, me sabré contener.
Después de haber ayudado a los granjeros a apagra el fuego, cuando solo quedaban brasas esparcidas, el Abad quiso conocer cuál era la causa de aquel desastre.
Los granjeros, muy avergonzados, le confesaron que sus hijos habían pegado fuego a los pajares, ya que andaban jugando con teas encendidas; el viento había hecho el resto.
El Abad, al oírlo, mudó su rostro que tomó un aire severo, terrible, y montó en cólera como si se hubiera roto un dique por la fuerza del agua. Fray Juan le tiraba de la manga y le repetía: "No se irrite, por favor; si no, tendremos que pasar por el puente".
El Abad no le hizo ningún caso. Ni las súplicas de Fray Juan ni los tirones de hábito lo calmaron. Su genio resurgió no había muerto, sólo estaba oculto, como dormido. Su enfado era tan grande que gritó vociferó, dio patadas contra el suelo y llegó a amenazar con su bastón a los traviesos muchachos.
Al volver al monasterio, el Abad enfilaba ya el camino corto, cuando Fray Juan lo descartó diciéndole:
- Reverendo Padre Abad, hoy, puesto que se ha enojado, el agua no lo sostendrá; tendremos que ir por el puente.Cuando la ira nos hace perder algún premio o alguna ventaja, como acontece a menudo, podemos recordar este cuento y decir resignados:
"Tendremos que ir por el puente"
Jacint Verdaguer
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14 de marzo de 2011
No siempre se gana
"No siempre se gana"- me dijo mi abuelo en una tarde donde todos mis primos me habian ganado jugando a las damas.
Esta vez voy a tener que aplicarme el cuento.
Volveré a sonreir, lo prometo. Pero me duele aprender cosas nuevas... cosas a las que no me acostumbraría ni pasados cien años. Y es que esta vez, la caida ha sido buena...
Si soy sincera... tengo miedo (y no debería) de no recuperarme, o peor, de que me vuelva a pasar. Toda mi seguridad se ha quedado al lado de ese Stop. Triste, sin fuerzas... ¿Dónde esta la persona optimista de siempre?
Y es que en esta vida, como en las damas,... NO SIEMPRE SE GANA.
Y ahora, solo me queda sacar lo mejor de mi misma, de lo bueno, lo mejor y de lo mejor... Bueno, sacando lo mejor voy que chuto XD ¡Milagritos a Lourdes!
Y esta canción demuestra que lo bueno, siempre se puede mejorar.
Desearme suerte para la próxima vez...
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1 de febrero de 2011
El amor y el tiempo
"Hubo un tiempo en el que en una isla muy pequeña, confundida con el paraíso, habitaban los sentimientos como habitamos hoy en la tierra. En esta isla vivían en armonía el Amor, la tristeza, y todos los otros sentimientos.
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29 de noviembre de 2010
El principito y el farolero
"El quinto planeta era muy curioso. Era el más pequeño de todos. Había en el justo el lugar necesario para alojar un farol y un farolero. El principito no lograba explicarse para qué podían servir, en algún lugar del cielo, en un planeta sin casa ni población, un farol y un farolero. Sin embargo se dijo a sí mismo:
"Posiblemente este hombre es absurdo. Sin embargo es menos absurdo que el rey, que el vanidoso, que el hombre de negocios y que el bebedor. Al menos, su trabajo tiene un sentido. Cuando enciende su farol, es como si hiciera nacer una estrella más, o una flor. Cuando apaga su farol, se duermen la flor o la estrella. Es una ocupación muy bonita. Es verdaderamente útil porque es bonita."
Cuando abordó el planeta saludó respetuosamente al farolero:
- Buenos días. ¿Por qué apagaste tu farol ?
- Es la consigna – respondió el farolero – Buenos días.
- ¿Qué es la consigna ?
- Apagar mi farol. Buenas noches.
Y volvió a encenderlo.
- Pero ¿por qué volviste a encerlo ?
- Es la consigna – respondió el farolero.
- No comprendo – dijo el principito.
- No hay nada que comprender – dijo el farolero. – La consigna es la consigna. Buenos días.
Y apagó su farol.
A continuación se secó la frente con un pañuelo a cuadros rojos.
- Tengo un oficio terrible. Antes sí era razonable. Apagaba a la mañana y encendía a la noche. Tenía el resto del día para descansar, y el resto de la noche para dormir...
- ¿Y desde que época la consigna cambió ?
- La consigna no cambió – dijo el farolero. – ¡Ésa es la desgracia ! ¡El planeta fue girando de año en año cada vez más rápido, y la consigna no cambió !
- Y ¿entonces ? – dijo el principito.
- Entonces, ahora que da una vuelta por minuto no tengo ni un segundo de reposo. ¡Enciendo y apago una vez por minuto !
- ¡Tiene gracia ! Los días aquí duran un minuto.
- No tiene ninguna gracia – dijo el farolero. – Hace ya un mes que estamos hablando.
- ¿Un mes ?
- Sí. Treinta minutos. ¡Treinta días ! Buenas noches.
- Y volvió a encender su farol.
El principito lo miró y se sintió cautivado por ese farolero que era tan fiel a la consigna. Recordó las puestas de sol que él mismo iba antes a buscar, corriendo su silla. Quiso ayudar a su amigo:
- Sabes... conozco una manera de descansar cuando tú quieras...
- Siempre quiero – dijo el farolero.
Porque se puede ser fiel y perezoso al mismo tiempo.
El principito prosiguió:
- Tu planeta es tan pequeño que puedes darle la vuelta en tres zancadas. No tienes más que caminar bien lentamente para permanecer siempre al sol. Cuando quieras descansar, caminarás... y el día durará tanto como lo desees.
- Eso no es un gran avance – dijo el farolero. - Lo que me gusta en la vida es dormir.
- Es una lástima – dijo el principito.
- Es una lástima – dijo el farolero. Buenos días.
Y apagó su farol.
"Ése – se dijo el principito mientras proseguía su viaje – ése sería despreciado por todos los otros: por el rey, por el vanidoso, por el bebedor, por el hombre de negocios. Sin embargo, es el único que no me parece ridículo. Es, quizá, porque se ocupa de algo más que de sí mismo."
Suspiró con tristeza y se dijo además:
"Ése es el único que podría haber sido mi amigo. Pero su planeta es, a decir verdad, demasiado pequeño. No hay en él lugar para dos..."
Lo que el principito no se atrevía a confesarse, es que extrañaba ese planeta bendito debido, principalmente, a las mil cuatrocientos cuarenta puestas de sol por cada veinticuatro horas".
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Etiquetas: Elección, Irracional, Vida
4 de noviembre de 2010
La tormenta se avecina
"Sé que se avecina una tormenta porque puedo mirar a lo lejos y ver lo que sucede en el horizonte. Por supuesto, la luz ayuda: es el final del atardecer, lo cual hace más nítido el contorno de las nubes. Veo también el destello de los relámpagos.
Ni un solo ruido. El viento no está soplando ni más fuerte ni más débil que antes. Pero sé que se acerca una tormenta, porque estoy acostumbrado a mirar al horizonte.
Me detengo. No hay nada más emocionante o terrorífico que mirar una tormenta que se aproxima. El primer pensamiento que se me ocurre es ir a buscar cobijo, pero eso puede ser peligroso. El cobijo puede ser una especie de trampa, pues de aquí a poco tiempo el viento empezará a soplar, y puede que tenga fuerza suficiente como para arrancar tejados, derribar árboles, destruir cables de alta tensión.
Recuerdo un viejo amigo que de niño vivió en Normandía, y pudo presenciar el desembarco de las tropas aliadas en la Francia ocupada por los nazis. No he olvidado sus palabras: “Me levanté, y el horizonte estaba lleno de barcos de guerra. En la playa al lado de mi casa, los soldados alemanes contemplaban la misma escena que yo. Pero lo que más me aterrorizaba era el silencio. Un silencio total, que precede a un combate a vida o muerte.”
Y ese mismo silencio es el que me rodea. Y poco a poco es sustituido por el murmullo, muy suave, de la brisa en los campos de maíz a mi alrededor. La presión atmosférica está cambiando. La tormenta está cada vez más cerca, y el silencio comienza a ser sustituido por el suave rumor de las hojas.
He presenciado muchas tormentas en mi vida. La mayor parte me pilló por sorpresa, por lo que tuve que aprender, y muy rápidamente, a mirar más lejos, a entender que no soy capaz de controlar el tiempo, a practicar el arte de la paciencia, y a respetar la furia de la naturaleza. Las cosas no siempre suceden como uno quiere, y más vale hacerse a la idea.
Hace muchos años, compuse una canción que decía “perdí el miedo a la lluvia / pues la lluvia, al volver a la tierra, trae cosas del aire.” Es mejor dominar el miedo. Ser digno de aquello que escribí, y entender que, por muy malo que sea el vendaval, en algún momento pasará.
El viento ha aumentado de velocidad. Estoy en un campo abierto, hay árboles en el horizonte que, por lo menos en teoría, atraerán los rayos. Mi piel es impermeable, por muy empapada que tenga la ropa. Por lo tanto, más vale disfrutar de esta vista, en lugar de salir corriendo en busca de cobijo.
Pasa media hora. A mi abuelo, ingeniero, le gustaba enseñarme las leyes de la física mientras nos divertíamos: “después de ver el rayo, cuenta los segundos y multiplícalos por 340 metros, que es la velocidad del sonido. Así sabrás siempre a qué distancia suenan los truenos”. Un poco complicado, pero me acostumbré a hacerlo desde niño: en este momento, la tormenta se encuentra a dos kilómetros de distancia.
Aún hay suficiente claridad para que pueda ver el contorno de las nubes que los pilotos llaman CB, cumulonimbos, con su forma de yunque, como si un herrero estuviese martilleando los cielos, forjando espadas para dioses enfurecidos, que en este momento deben de estar sobre la ciudad.
Veo la tormenta que se aproxima. Como cualquier otra tormenta, trae consigo destrucción, pero al mismo tiempo moja los campos, y la sabiduría del cielo desciende junto con su lluvia. Como cualquier otra tormenta, pasará. Cuanto más violenta sea, más rápido lo hará.
Gracias a Dios, aprendí a enfrentarme a las tormentas"
Paulo Coelho
En ocasiones, llamamos a estas tormentas un producto de la mala suerte o del destino (¿Por qué yo?, ¿cuándo va a pasar esto?), pero no son otra cosa que pruebas, desafíos, a veces límites, que nos vamos a ir encontrando por el camino.Tenemos la capacidad, el potencial y la oportunidad de pasarlas, y con ello aprender... o no. Una oportunidad de ver si, en lo profundo, hemos aprendido algo durante el camino, de poder utilizar nuestras armas y de poder aplicar a la práctica todas las lecciones.
Disfruta del Sol mientras se pueda y cuando llegue la tormenta, recuerda que ninguna tormenta, ninguna oscuridad, dura eternamente.
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