Tres años han pasado desde la última vez que escribí. ¿Dónde he estado?
Pues para ser honestos, en algún punto del camino me perdí y aun estoy buscando. No sé exactamente que busco, ojalá. ¿Se puede un@ buscar a uno mism@?
Leí que, cuando una persona cede mucho, puede correr el riesgo de perderse y, quizás, eso me ha podido pasar. O también, que en estos tres años, han habido muchas despedidas y, también, puede que en cada despedida algo mio se fuese detrás. ¿Quién sabe?
Mientras sigo buscando, encontrando, aprendiendo y reencontrando. Os dejo un vídeo que me hizo abrir los ojos, esta vez no es ningún cuento, no hay nada endulzado... Al contrario, en esta ocasión os dejo un vídeo para evitar que os cuenten cuentos. Uno de los grandes tesoros encontrado en estos años (tengo más) y os puedo asegurar que comenzó una nueva vida para mí.
Darse cuenta a tiempo y no perder ni un minuto más. Una vez, alguien me dijo "tápate los oídos, que ves?" Y comencé a ver. Son los hechos, no las palabras, aquello que los va a delatar. Si alguien te hace sentir siempre culpable, si solo impone su opinión, si tiene delirios de grandeza (ella o él lo hace bien, los demás se equivocan o son inútiles), si modifica conversaciones, si miente o inventa... sea jefe, amigo, pareja o familiar... huye de ese ambiente, posiblemente estés ante un manipulador/a.
23 de mayo de 2019
Tápate los oídos, ¿qué ves?
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Etiquetas: Culpabilidad, Envidia, Manipulador/a, Vida
3 de mayo de 2016
Tu propio juicio
En una conversación sobre el prejuicio, escuche esta frase:
"Odio la gente racista, la gente racista y con prejuicio. Yo, soy gitano y me miran mal, ¡como si fuera colombiano!..."
No pude evitar reirme.
Y es que lo malo de los prejuicios, precisamente es eso, la gente no suele ser consciente.
Algunos sociólogos, han considerado el prejuicio como un comportamiento adaptativo instintivo, que surgió por la lucha por la supervivencia. Así que, de ser cierto, debe ser algo innato en el ser humano.
Casi todos (o todos) tenemos prejuicios en base a algo o, a veces, etiquetamos a las personas sin conocerlas. Una vez, escuche una frase que decía que si das TIEMPO y MARGEN a las personas, ellas te mostrarán realmente como son.
El anciano le pregunta:
- ¿Que clase de gente había en el lugar de donde tu vienes?
-Un montón de gente egoísta y mal intencionada- replicó el joven.
-Estoy encantado de haberme ido de allí.
A lo cual el anciano comento:
-Lo mismo habrá de encontrar aquí.

El viejo respondió con la misma pregunta:
-¿Que clase de personas viven en el lugar de donde tu vienes?
-Un magnifico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado...
-Lo mismo encontrarás aquí- respondió el anciano.
Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:
-¿Como es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?
A lo cual el viejo contestó:
-Cada uno de nosotros solo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí ni en ninguna otra parte".
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23 de junio de 2015
Sobre el control de nuestras acciones
Un hombre estaba remando en su bote, corriente arriba, durante una mañana muy brumosa. De repente vio que otro bote venía corriente abajo, sin intentar evitarle. Avanzaba de forma tan directa hacia él que comenzó a gritar:
- ¡Cuidado!¡Cuidado!
Pero aún así, el bote le dio de lleno, y casi lo hizo naufragar.
El hombre estaba muy enfadado y empezó a gritar a la otra persona, para que se enterara de lo que pensaba de ella.
En ese momento pudo observar el bote más de cerca. Fue precisamente allí donde se dio cuenta que estaba vacío.
Thich Nhat Hanh
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2 de marzo de 2015
Materias primas
"Cuando sonaba el silbato para el descanso de la comida, los trabajadores se sentaban todos juntos a comer. Y cada día, Sam abría su fiambrera y protestaba. "¡Hijo de su madre!-lloraba-. Otra vez bocadillos de mermelada y mantequilla de cacahuete. ¡Odio la mantequilla de cacahuete y la mermelada!". Se lamentó de sus bocadillos de mermelada y mantequilla de cacahuete hasta que uno de sus compañeros de trabajo le preguntó: "Por Dios, Sam, si tanto odias la mermelada y la mantequilla de cacahuete, ¿por qué no le dices a tu parienta que te haga otra cosa?".
"¿Qué quieres decir con decírselo a mi parienta?", contestó Sam. "No estoy casado. Soy yo el que hace los bocadillos".
Muchos de nosotros, sin ser conscientes, nos hacemos nuestro propios bocadillos con ingredientes que no nos gustan, luego nos quejamos y lamentamos de nuestra vida.
La vida nos ofrece una serie de materias primas. Las materias primas que elegimos y el uso que decidimos hacer de ellas depende en gran medida de nosotros. Muchas veces, cuando vamos más allá de nuestra forma habitual de ver las cosas, nos sorprendemos de la gran cantidad de ingredientes deliciosos entre los que podemos elegir para hacer nuestros propios bocadillos...
Haz la prueba ;)
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Etiquetas: Elección
7 de enero de 2015
Conectando, conectando... Lobo Atento ha vuelto...
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6 de febrero de 2013
http://feel-your-body.blogspot.com.es/ |
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20 de agosto de 2012
La carretera vacía
Alejandra caminaba con su padre cuando éste, de repente, se detuvo en una curva del camino. Después de un breve silencio le preguntó:
Entonces el padre respondió:
- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por el ruido que hace. Cuanto más vacía está la carreta, mayor ruido hace.
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Etiquetas: Cambios de humor, Enfados, Envidia, Vida
17 de mayo de 2012
Las etapas
¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?, ¿La amistad se acabó?
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que alguna vez se den cuenta de quién es usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora, hágalo!, si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llegó' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, ¡nada ni nadie nos es indispensable! Sólo es costumbre, apego, necesidad.
Pero .... cierre, clausure, limpie, tire, oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la vida!"
Paulo Coelho
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Etiquetas: Despedidas, Optimismo, Vida
3 de marzo de 2012
Te deseo

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo que también tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima por encima y a pesar de todo, que existen , y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilquero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada. Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea y la acompañes en su crecimiento para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas "Esto es mío", sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero si muere alguno, puedas llorar sin lametarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes hablen sobre amor para recomenzar. Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.
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