8 de septiembre de 2009

Las alas son para volar

Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.
- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:
- ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado... ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?

Los más amigos le aconsejaron:
- ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:
- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.
- Hijo mío - dijo el padre - Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.


Para volar hay que empezar corriendo riesgos.
Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.

J.Bucay


Otro de mis cuentos favoritos. Supongo que será por el valor que nos transmite a seguir hacia delante y cumplir nuestros sueños.

Siempre me quede con el título del cuento "Las alas son para volar" , y he andado repitiendome en mi cabeza esa frase, una y otra, una y otra vez... hasta hacerla mía.
Y llegó, el día por fin llegó... estaba dispuesta, estaba preparada... era el momento de echar a volar... y llegó... también llegó... el chichón en la cabeza.

Pues no basta con tener alas, debes tener cierta altura, tener espacio... en definitiva, un buen terreno para volar.
Todavía mi terreno no esta listo, pero aun así, seguiré asumiendo los riesgos, con las esperanza de que algún día, pueda volar.
Pues sería una lástima, desaprovechar estas alas.
¡Saludos a todos!
Ya estoy de vuelta.

12 comentarios:

Amapola... dijo...

Hermosa historia y hermosa lección...

Beshos!

Liebre dijo...

Muy buen cuento... me ha gustado mucho.

Creo que lo realmente complicado es saber si has nacido con alas o eres como los amigos del protagonista: unos necios y envidiosos. (Digo yo que sería muy prepotente que todos nos comparásemos con el protagonista de la historia, cada uno tiene su sitio.. digo yo que lo importante es ser consciente de quién te ha tocado ser).

Una brazo muy fuerte

Natacha dijo...

Desde luego el paso principal es querer... después todo viene rodado.
El mundo es de los valientes... los demás, efectivamente, caminan toda su vida.
Un beso, linda
Natacha.

deva dijo...

Bienvenida Lobo!!
Los grandes vuelos empiezan con pequeños despegues,nadie nació aprendido èrp todos podemos llegar muy alto ,todo es ponerse y cuanto primero mejor.
Besos!!

kayako saeki dijo...

Jo !!!!!!
Komo hechaba de menos tus kuentos....

besos..... y a volar!!!

Lobo Atento dijo...

Muy buenos los comentarios, veo que cada uno saca algo de ese cuento.

Liebre, yo creo que todos en algun aspecto de nuestra vida tenemos alas. Y en ocasiones, somos nosotros quien nos ponemos nuestros propios obsáculos... otra cosa es, no reconocer nuestros límites... porque seguramente vas a estar haciendo chichones toda tu vida, jaja. Muy buena reflexión.


Natacha, pues si, a veces en necesario arriesgar... pero una cosa es tirarse a la piscina sabiendo que puede que no este llena y otra cosa es tirarse desconociendo si hay piscina...
Un besazo, me alegra verte.

Deva, estoy contigo, creo que con esfuerzo y paciencia se consiguen grandes cosas...Un besazo.

Kayako, hola de nuevo. Gracias por pasarte.
Y Amapola, bienvenida :)

Oso paciente dijo...

Genial el cuento Lobo, solo espero que no te tropieces muchas veces antes de encontrar un buen terreno para volar, un saludete

delaRosa dijo...

El relato lo conocía, Bucay es todo un maestro, pero contado por ti y con las notas finales resulta mucho mas interesante.
Y es que nos dan miedo las transformaciones, pasamos de orugillas a mariposas y sentimos miedo a lo desconocido.
Espero que tus alas te eleven alto, tanto como tú quieras, porque eres la dueña de tus vuelos.

Besines alados:))

Lobo Atento dijo...

Mucha gracias Oso.
Yo prefiero tropezarme... ilógicamente, de los fallos se aprende mucho más.

Lobo Atento dijo...

Gracia delaRosa.
Ojalá tú también consigas volar bien alto.


GRACIAS A TODOS!

Noesperesnada dijo...

Muy linda metafora...

Noesperesnada dijo...

Muy linda metafora...

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