3 de marzo de 2012

Te deseo

Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así pero que si es, sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes, sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien puedas confiar sin dudar. Y porque la vida es así, te deseo que también tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil, mas no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede nada más, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie. Igualmente, te deseo que seas tolerante no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima por encima y a pesar de todo, que existen , y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un gato, alimentes a un pájaro y oigas a un jilquero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada. Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea y la acompañes en su crecimiento para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.

Te deseo además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico. Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas "Esto es mío", sólo para que quede claro quien es el dueño de quien.

Te deseo también que ninguno de tus afectos muera, pero si muere alguno, puedas llorar sin lametarte y sufrir sin sentirte culpable.

Te deseo por fin que, siendo hombre tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes hablen sobre amor para recomenzar. Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte.

Victor Hugo

Te lo deseo a ti, que me estás leyendo; y a ti, que nunca lo leerás. Se lo deseo a tanta gente...
¿A quién se lo deseas tú?

18 de enero de 2012

Belleza de la naturaleza

Me gustan las arrugas.... Algo extraño, pero me gustan. Se puede saber mucho acerca de la vida de una persona por sus arrugas, son como cicatrices que va dejando la vida. Se puede saber por ejemplo si ha sonreído mucho, lo cual significa que ha tenido una vida bastante feliz. Se puede saber si ha estado mucho tiempo bajo el sol, lo cual puede implicar una vida o trabajo duro, se puede saber si se ha cuidado más o menos, si ha adelgazado o engordado, si se ha alimentado bien... Solo hay que saber leerlas, es fácil, si no tienes miedo a preguntar y si observas bien.

Y, aunque nuestra sociedad esté en desacuerdo con ellas, a mi me gustan. Son bellas, son bonitas; porque cuentan una historia (cosa que no cuenta el bisturí, salvo si el cirujano es bueno o malo); y a mí, me gustan las historias…

Un sacerdote estaba a cargo del jardín dentro de un famoso templo zen. Se le había dado el trabajo porque amaba las flores, arbustos, y árboles. Junto al templo había otro templo más pequeño donde vivía un viejo maestro.

Un día, cuando el sacerdote esperaba a unos invitados importantes, tuvo especial cuidado en atender el jardín. Sacó las malezas, recortó los arbustos, rastrilló el musgo, y pasó un largo tiempo juntando meticulosamente y acomodando con cuidado todas las hojas secas. Mientras trabajaba, el viejo maestro lo miraba con interés desde el otro lado del muro que separaba los templos.

Cuando terminó, el sacerdote se alejó para admirar su trabajo.

- ¿No es hermoso?- le dijo al viejo maestro.

- Sí...- replicó el anciano,- pero le falta algo. Ayúdame a pasar sobre este muro y lo arreglaré por ti.

Luego de dudarlo, el sacerdote levantó al viejo y lo ayudó a bajar.

Lentamente, el maestro caminó hacia el árbol cerca del centro del jardín, lo tomó por el tronco, y lo sacudió. Las hojas llovieron sobre todo el jardín.

- Ahí está... ahora puedes llevarme de vuelta.

Nunca olvides que...
"Tú eres preciosa, es la sociedad la que es una mierda..."

Saludos a todos/as!!
Shhhh, ella no se lo cree, pero... ¿a qué tengo la mamá más guapa del mundo?

30 de diciembre de 2011

Nada mejor que despedir el año con una sonrisa

Precioso video que nos recuerda aquello que ya sabemos y que...
 a veces olvidamos.
Me despido de vosotros hasta el año que viene y... ¡Feliz año nuevo a todos!

Un regalito para todos

Muchas gracias Pitusa por este regalito.
Un poco tarde, lo reconozco, ya que me lo entrego hace unos meses y no habia tenido oportunidad de publicarlo.
Llegan las navidades, Santa Claus y aqui en España también llegan los Tres Reyes Magos a traer regalos a todos los niños.
Y este premio se lo quiero enviar a... (redobles de tambores, por favor)....
A todos vosotros/as porque aunque este meses sin escribir los comentarios, seguidores y visitas siguen aumentando. Muchas gracias y felices fiestas.

16 de octubre de 2011

Sobre la gente...

Hay gente que con sólo decir una palabra
enciende una ilusión y los rosales
que con solo sonreír entre los ojos
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente que con solo dar la mano;
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
que con solo empuñar una guitarra
hace una sinfonía de entrecasa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega a todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria
pues sabe que a la vuelta de la esquina
hay gente que así, tan necesaria.
Hamler Lima Quintan
¿Y tú? ¿Conoces a alguien así?

1 de octubre de 2011

La princesa busca marido

"Aquel que te haga llorar no merece tus lágrimas;
y aquel que se las merezca no te hará llorar".

Puedes empeñarte en intentar abrir puertas cerradas, olvidando aquellas que han abierto para ti, o simplemente puedes aceptar, admitir que quizás esa persona no era para ti.
Quizás esa persona no te merecía.



"Cuando tu estas en una relación, y te das cuenta que pudiendo evitar una migaja de sufrimiento el otro no hace... es porque todo se ha terminado".

2 de junio de 2011

¿Quién desea aún este billete?

Iba con prisas, pero tenía que terminar de limpiar antes de ir al trabajo. Me quedaba ya solo una estantería, la de los libros, así que fuí sin mucho cuidado. Uno de los libros cayó al suelo y el gato salió asustado del cuarto. Bajé de las escaleras para cogerlo. Se había abierto por la página 279, lo cogí y sin poder evitarlo leí...

"Cassan Said Amer cuenta la historia de un conferenciante que comenzó un seminario sosteniendo un billete de 20 dólares y preguntando:
- ¿Quién quiere este billete de 20 dólares?
Se levantaron varias manos, pero el conferenciante advirtió:
- Antes de entregarlo, es necesario hacer algo.
Lo arrugó con toda su furia e insistió:
- ¿Quién quiere aún este billete?
Las manos continuaron levantadas.
- ¿Y si hago esto?
Lo tiró contra la pared, lo dejó caer al suelo, lo arrugó, lo pisoteó y una vez más mostró el billete, ahora inmundo y arrugado. Repitió la pregunta y las manos continuaron levantadas.

- Ustedes no pueden olvidar jamás esta escena- comentó el conferenciante-. No importa lo que yo haga con este dinero, continúa siendo un billete de veinte dólares. Muchas veces en nuestras vidas somos aplastados, pisados, maltratados, ofendidos; ahora bien, valemos, aun así, lo mismo".

Paulo Coelho

Cerré el libro. Sí, ahora comprendo.
Dedicado para aquellas personas que han olvidado su valor.

28 de abril de 2011

Por el puente

Todo el mundo va con prisas. Hoy he ido a una tienda, cerraban a las 20:00 h y eran las 19:34 h, pero aún así, las empleadas daban prisa a los clientes. La tienda estaba llena, y tal y como van ahora las cosas por aquí, hoy era su día de suerte, muy bueno para el negocio y para evitar sus propios despidos, pero aun así... tenian prisa.
-Por favor, póngase ya en la cola- me decía con tono un poco alto la empleada.
-Ya, ya... ya voy- le contesto, mientras miro el reloj. Tengo ganas de decirle a la empleada que aun falta media hora para el cierre, pero me prefiero callar y me pongo en la cola.
Observo mientras tanto. Las empleadas cada vez más nerviosas, se les atascan los tickets de la compra. Al moverse, se tropiezan entre ellas... La otra empleada sigue mandando a los clientes a la cola con el tono cada vez más alto. Los clientes se van malhumorados, algunos se marchan sin comprar...
Y hablando sobre las prisas y la poca paciencia, me viene a la mente este cuento...


Cuentan que a la vera de un río había un monasterio de santos monjes que tenían sus campos de labranza y su granja en la otra orilla. El río era caudaloso y el puente para atravesarlo estaba a media hora corriente abajo. Si llegar a la granja era pesado volver de ella lo era todavía más puesto que la subida era fatigosa.
Uno de los monjes, Fray Juan, bueno como el pan y humilde como la ceniza, iba y volvía en tan poco tiempo que el Abad se maravillaba de su presteza. El Abad anciano y venerable nunca iba a la granja pues se cansaba en exceso; en su lugar mandaba a Fray Juan y en sus manos los encargos parecía que iban volando.

Un día el Abad le dijo a Fray Juan que le contara cómo se lo hacía para ir tan deprisa desde el monastareio a la granja.
- Es que Dios me ha hecho el favor de ir y venir sobre el agua- le respondió Fray Juan.
-¿Por qué Dios te ha hecho tal favor, Fray Juan?- respuso sorprendido el venerable Abad.
-Tal vez porque tengo mucha paciencia y nunca me enfado. dijo el monje en voz muy baja.
-¿Y yo no podría pasar también sobre el agua?- preguntó el Abad recordando que tenía el genio vivo y la paciencia no era su mayor virtud.
-Espero que Dios también le conceda este favor si no se enoja en adelante- susurró el buen monje.

El Abad también obtuvo el favor de Dios porque desde aquel momento no se irritó ni perdió la paciencia. Iba a los campos y a la granja y volvía de ellos andando por encima de las aguas del río.
Si en alguna ocasión el Abad mostraba muestras de enfado, Fray Juan se apresuraba a recordarle: "Padre Abad, no se irrite; si no, tendrá que pasar por el puente". Y el Abad reprimiía su cólera y recobraba la serenidad y la paciencia.

Un día muy caluroso de veran se oyó un grito: "¡Hay fuego en la granja!¡Hay fuego en la granja!". -Tenemos que ir por el camino corto, Fray Juan.
-Por él iremos, Padre Abad, pero sobretodo no se enfade de los contrario tendremos que ir por el puente.
-No te preocupes, Fray Juan, me sabré contener.


Después de haber ayudado a los granjeros a apagra el fuego, cuando solo quedaban brasas esparcidas, el Abad quiso conocer cuál era la causa de aquel desastre.
Los granjeros, muy avergonzados, le confesaron que sus hijos habían pegado fuego a los pajares, ya que andaban jugando con teas encendidas; el viento había hecho el resto.
El Abad, al oírlo, mudó su rostro que tomó un aire severo, terrible, y montó en cólera como si se hubiera roto un dique por la fuerza del agua. Fray Juan le tiraba de la manga y le repetía: "No se irrite, por favor; si no, tendremos que pasar por el puente".

El Abad no le hizo ningún caso. Ni las súplicas de Fray Juan ni los tirones de hábito lo calmaron. Su genio resurgió no había muerto, sólo estaba oculto, como dormido. Su enfado era tan grande que gritó vociferó, dio patadas contra el suelo y llegó a amenazar con su bastón a los traviesos muchachos.
Al volver al monasterio, el Abad enfilaba ya el camino corto, cuando Fray Juan lo descartó diciéndole:
- Reverendo Padre Abad, hoy, puesto que se ha enojado, el agua no lo sostendrá; tendremos que ir por el puente.
Cuando la ira nos hace perder algún premio o alguna ventaja, como acontece a menudo, podemos recordar este cuento y decir resignados:
"Tendremos que ir por el puente"
Jacint Verdaguer



Y supongo que las empleadas, el día que se queden sin trabajo, pensarán para si mismas... "tendremos que ir por el puente"... o quizás digan que la culpa es de la crisis... ¿quién sabe? Pero esa ya es otra historia...


¡Qué desgraciados quienes no tienen paciencia!

¿Cuándo se curó una herida en un instante?

(William Shakespeare)

14 de marzo de 2011

No siempre se gana

"No siempre se gana"- me dijo mi abuelo en una tarde donde todos mis primos me habian ganado jugando a las damas.
Esta vez voy a tener que aplicarme el cuento.

Volveré a sonreir, lo prometo. Pero me duele aprender cosas nuevas... cosas a las que no me acostumbraría ni pasados cien años. Y es que esta vez, la caida ha sido buena...

Si soy sincera... tengo miedo (y no debería) de no recuperarme, o peor, de que me vuelva a pasar. Toda mi seguridad se ha quedado al lado de ese Stop. Triste, sin fuerzas... ¿Dónde esta la persona optimista de siempre?

Y es que en esta vida, como en las damas,... NO SIEMPRE SE GANA.

Y ahora, solo me queda sacar lo mejor de mi misma, de lo bueno, lo mejor y de lo mejor... Bueno, sacando lo mejor voy que chuto XD ¡Milagritos a Lourdes!



Y esta canción demuestra que lo bueno, siempre se puede mejorar.
Desearme suerte para la próxima vez...