1 de octubre de 2008

Los tres sabios

Hoy, en un descanso, estaba hablando con una compañera sobre una antigua maestra. A mi compañera le parecía una mala maestra, que no escuchaba a sus alumnos y que siempre iba a su "bola".
Yo, sin embargo, la recuerdo como una buena persona, que se preocupaba por los problemas de sus alumnos. Parece mentira, que hablando de la misma persona, se tengan tan distintos puntos de vista.
Ahora que lo pienso me viene a la mente el cuento de "Los Tres Sabios":

Había una vez tres sabios. Y eran muy sabios. Aunque los tres eran ciegos. Como no podían ver, se habían acostumbrado a conocer las cosas con solo tocarlas. Usaban de sus manos para darse cuenta del tamaño, de la calidad y de la calidez de cuanto se ponía a su alcance.

Sucedió que un circo llegó al pueblo donde vivían los tres sabios que eran ciegos. Entre las cosas maravillosas que llegaron con el circo, venía un gran elefante blanco. Y era tan extraordinario este animal que toda la gente no hacía más que hablar de él.

Los tres sabios que eran ciegos quisieron también ellos conocer al elefante. Se hicieron conducir hasta el lugar donde estaba y pidieron permiso para poder tocarlo. Como el animal era muy manso, no hubo ningún inconveniente para que lo hicieran.

El primero de los tres estiró sus manos y tocó a la bestia en la cabeza. Sintió bajo sus dedos las enormes orejas y luego los dos tremendos colmillos de marfil que sobresalían de la pequeña boca. Quedó tan admirado de lo que había conocido que inmediatamente fue a contarles a los otros dos lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante es como un tronco, cubierto a ambos lados por dos frazadas, y del cual salen dos grandes lanzas frías y duras.

Pero resulta que cuando le tocó el turno al segundo sabio, sus manos tocaron al animal en la panza. Trataron de rodear su cuerpo, pero éste era tan alto que no alcanzaba a abarcarlo con los dos brazos abiertos. Luego de mucho palpar, decidió también él contar lo que había aprendido. Les dijo:
- El elefante se parece a un tambor colocado sobre cuatro gruesas patas, y está forrado de cuero con pelo para afuera.

Entonces fue el tercer sabio, y agarró el animal justo por la cola. se colgó de ella y comenzó a hamacarse como hacen los chicos con una soga. Como esto le gustaba a la bestia, estuvo largo rato divirtiéndose en medio de la risa de todos. Cuando dejó el juego, comentaba lo que sabía.
También él dijo:
- Yo se muy bien lo que es un elefante. Es una cuerda fuerte y gruesa, que tiene un pincel en la punta. Sirve para hamacarse.

Resulta que cuando volvieron a casa y comenzaron a charlar entre ellos lo que habían descubierto sobre el elefante no se podían poner de acuerdo. Cada uno estaba plenamente seguro de lo que conocía. Y además tenía la certeza de que sólo había un elefante y de que los tres estaban hablando de lo mismo, pero lo que decían parecía imposible de concordar.
Tanto charlaron y discutieron que casi se pelearon.
Pero al fin de cuentas, como eran los tres muy sabios, decidieron hacerse ayudar, y fueron a preguntar a otro sabio que había tenido la oportunidad de ver al elefante con sus propios ojos.

Y entonces descubrieron que cada uno de ellos tenía razón. Una parte de la razón.
Pero que conocían del elefante solamente la parte que habían tocado.
Y le creyeron al que lo había visto y les hablaba del elefante entero.

Es cierto, mi maestra, parecía una persona que iba a su "bola" y no escuchaba a sus alumnos, a mí es lo que me pareció en un principio. Sin embargo, y después de muchas charlas y tutorías, conocí no a la maestra sino a la persona y mi visión de ella cambió totalmente.

Para conocer realmente a las personas, tenemos que conocer la parte entera. Nos precipitamos al juzgar a las personas. Y sí, es posible que tengamos parte de razón, pero solo es eso, una parte. En la mayoría de veces, no damos tiempo a que la otra persona nos muestre todo lo que es.

Así que la próxima vez, antes de emitir un juicio o de pensar que tú tienes la única y exclusiva verdad, piensa en este cuento.

8 comentarios:

Diosaoasis dijo...

Muy bueno tienes razon pensaré en este cuento. Saludos.

Oso paciente dijo...

Me gusta el cuento Lobo atento. Esta semana me han hablado en clase de algo similar, sobre el cambio climático, aunque me desvie un poco del tema. Pero es que cuando se quiere tener información de algo, es bueno conocer diferentes puntos de vista, porque todos tienen su parte de razón.

Lobo Atento dijo...

Gracias Diosaoasis, me alegro de que te haya servido.

Y a ti hermano oso, ya era hora!!jaja. Sí, este cuento se puede leer desde varios enfoques, y depende desde que punto se mire... que irónico,no?
Un beso, nos vemos esta tarde.

Danichi dijo...

Un cuento interesenta, solemos apresurarnosa judgar a las personas y etiquetarlas, la proxima vez recordare este cuneto ^^.


un abrazo.


PD: Eres eva verdad , xq me rayao creo q si pro no toy seguri jeje.

Fugaz dijo...

Por suerte no suelo enjuiciar a nadie sin antes conocerle, no conocía este cuento y me ha encantado, vine para agradecerte tu visita en mi blog y me alegro de haber llegado hasta aquí. Es un cuento con mucha razón, todos y cada uno de nosotros conocemos una faceta de los demás, aquella que nos quieren mostrar y claro está!! luego hay visiones distintas aun hablando de la misma persona.

Saludos!!!

rosquilleta dijo...

entre juzgar antes de tiempo y etiquetar a las personas... ya casi nadie sabe con quien vive...

Un calido abrazo

Leona Servicial dijo...

Unos cuentos geniales Lobo, como te dije el sabado los estuve leyendo poco a poco y es super interesante como has enfocado el blog, una idea genial!
Te seguiré leyendo...
un abrazo!

Lobo Atento dijo...

Gracias a todos por pasaros.
Leona me alegro de que te guste, ya va siendo hora de que te abras uno,eh?

Follow by Email