13 de enero de 2010

El árbol que perdió su infancia

Cuando comienza un nuevo año, todos hacemos una serie de propósitos… que la mayoría de veces se quedan sin cumplir.
Hace unos días encontré una hoja con las metas que me puse hace dos años… y tengo que decir, que son tareas que a día de hoy todavía siguen pendientes. En ese momento me sentí un poco decepcionada conmigo misma.
Luego pensé en lo mucho que he disfrutado estos dos años y en el fondo, creo y sé, que han estado aprovechados, aunque no haya cumplido ninguna de mis metas, he realizado otras que la vida me ha ido poniendo. ¡Cuánto he disfrutado en estos dos años! Y sobretodo...¡cuanto he aprendido!

Nos ponemos metas (y no digo que sea malo), simplemente que a veces nos obsesionamos demasiado en conseguir esas metas y dejamos de lado otras cosas importantes…
Si para cumplir una meta, debemos dejar de lado todo lo demás… por lo menos para mí, no compensa.
Porque creo que que no hay nada más importante que disfrutar del camino, mientras conseguimos esa meta. Dando importancia a las pequeñas cosas, aprendiendo de los demás y de uno mismo. No nos obsesionemos con nuestros propósitos, dejemos también que la vida nos lleve.
Y sobretodo, nunca se olviden de lo más importante... ¡Disfrutar!

Había una vez, un hermoso pino que, desde pequeño, soñaba con ser grande. Su especie llegaba a alcanzar los sesenta metros.
Le habían dicho que la vista desde las grandes alturas era maravillosa. Sus amigos le mostraban distintas bellezas naturales, pequeñas plantas, flores, insectos, grandes animales y hasta personas, pero no les prestaba atención; iba creciendo y siempre sucedía lo mismo, lo único que le interesaba era lograr una gran altura.
Al llegar a la estatura deseada, confirmó que el panorama desde tan alto era espectacular. En las conversaciones con sus amigos, escuchaba cosas muy extrañas para él, hablaban de chicos jugando a la pelota, de perros que corrían, de abejas que se posaban sobre las flores, y cantidades de comentarios sobre seres que no llegaba a distinguir desde allá arriba.
Pero ya no pudo bajar para conocerlos, se los había perdido mientras esperaba llegar bien alto.
El futuro es para soñar; el presente, para disfrutar.

¡Feliz año nuevo a todos! Gracias por estos dos años... han sido fabulosos. Os deseo de corazón, que el 2010 sea un año increíble para vosotros.
Seguiré por aquí, disfrutando de vuestra compañía. Hasta pronto.

22 de diciembre de 2009

Uno crece...

Una tras otra decepción, pero no es excusa para abandonar, para continuar mi camino. No importa los desplantes que te hagan, no importa si la vida se pone un poco más dura. A veces es necesario, para continuar creciendo y para seguir aprendiendo.
Hoy no es un día bonito, una de aquellas personas que deberían de estar a mi lado... me ha dejado de lado... una vez más.
No importa, seguiré mi camino. No dejaré que esta herida me sangre mucho, no llevaré esta cruz a cuestas, no se todavía como, pero voy a salir adelante.


¿Y tú? ¿Cuando fue la última vez que crecistes?

30 de noviembre de 2009

La verdad en el pozo

Debemos de aceptar que no somos dueños de la verdad, nadie tiene el monopolio de la verdad, deberemos aceptar y escuchar la verdad de otros. Como dice Jorge Bucay "Aceptemos pues que nadie tiene la verdad, en todo caso poseemos, y por momentos, pequeños retazos de ella, reflejos de una verdad mayor que nos ilumina a todos".
Lo mejor... Lo mejor será explicarlo con este cuento.

Cuenta un viejo cuento tradicional que había una vez un hombre que buscaba la verdad. Le habían dicho que la verdad era una luz radiante, que iluminaba hasta el más oscuro de los rincones de la ignorancia.

El hombre buscó y buscó la tal luz y al no hallarla, se apresuró a empezar a decir que la verdad no existía.

Una noche muy clara, cuando bajó a su aljibe por agua, vio en lo profundo el brillo de un círculo enorme reflejado en el fondo del pozo.

-Es la verdad -pensó-, existe y la tengo yo en el jardín de mi casa.

Henchido de orgullo y vanidad, salió a gritar por el pueblo, que tenía la verdad brillando en el fondo de su pozo de agua.

Muchos se burlaron de él y el hombre los trató con desprecio.

Estos son como yo era -pensó-, no creen en la verdad porque nunca la han encontrado.

Otros simplemente no le creyeron.

Escépticos -les gritó-.

Y unos pocos le escucharon con atención y le dijeron que ellos también tenían la verdad en su aljibe.

Estos últimos lo irritaron un poco. Pensó al principio que eran pobres ingenuos que creían tener la verdad pero que no la tenían ciertamente; sin embargo después de ir a la casa de algunos, los más amigos, comprobó que la luz de sus pozos, era por lo menos, tan radiante como la del suyo.

Hay muchas verdades -concluyó-. Cada uno tiene la propia y todas irradian su propio resplandor.

Un día al visitar el pozo para dejar que la verdad iluminara su rostro, miró en el fondo y no encontró el brillante círculo luminoso.

El no lo entendió en un primer momento, pero el viento soplaba muy fuerte esa noche y el agua agitada dentro del pozo no llegaba a reflejar la luz de la luna, que a pesar de todo brillaba radiante en el cielo.

Pensó que la verdad lo había abandonado y se sientió triste y desesperanzado.

En un retorno a lo divino alzó los ojos llorosos al cielo… y la vio. Entonces comprendió. La luz de su aljibe no venía desde dentro. La suya y la de otros, eran el reflejo de la luna en el firmamento, espejada dentro de cada pozo.

¡Saludos a todos!

11 de noviembre de 2009

Antes que el telón baje

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...
Por eso, canta, ríe, baila, llora
y vive intensamente cada momento de tu vida...
...antes que el telón baje
y la obra termine sin aplausos...

¡Hey, hey, sonríe!
más no te escondas detrás de esa sonrisa...
Muestra aquello que eres, sin miedo.
Existen personas que sueñan
con tu sonrisa, así como yo.
¡Vive! ¡Intenta!
La vida no pasa de una tentativa.

¡Ama!
Ama por encima de todo,
ama a todo y a todos.
No cierres los ojos a la suciedad del mundo,
no ignores el hambre.
Olvida la bomba,
pero antes haz algo para combatirla,
aunque no te sientas capaz.

¡Busca!
Busca lo que hay de bueno en todo y todos.
No hagas de los defectos una distancia,
y si, una aproximación.

¡Acepta!
La vida, las personas,
haz de ellas tu razón de vivir.

¡Entiende!
Entiende a las personas que piensan diferente a ti,
no las repruebes.

¡Eh! Mira...
Mira a tu espalda, cuantos amigos...
¿Ya hiciste a alguien feliz hoy?
¿O hiciste sufrir a alguien con tu egoísmo?

¡Eh! No corras...
¿Para que tanta prisa?
Corre apenas dentro tuyo.

¡Sueña!
Pero no perjudiques a nadie y
no transformes tu sueño en fuga.

¡Cree! ¡Espera!
Siempre habrá una salida,
siempre brillará una estrella.

¡Llora! ¡Lucha!
Haz aquello que te gusta,
siente lo que hay dentro de ti.

Oye...
Escucha lo que las otras personas
tienen que decir, es importante.

Sube...
Haz de los obstáculos escalones
para aquello que quieres alcanzar.
Mas no te olvides de aquellos
que no consiguieron subir
en la escalera de la vida.

¡Descubre!
Descubre aquello que es bueno dentro tuyo.
Procura por encima de todo ser gente,
yo también voy a intentar.

¡Hey! Tú...
ahora ve en paz.
Yo preciso decirte que... TE ADORO,
simplemente porque existes.

Charles Chaplin

Dedicado a ti, porque aun no ha bajado nuestro telón. ¡Vive! y hagamos que nuetra vida termine con aplausos.

26 de octubre de 2009

Noche de Halloween

La festividad de Halloween se remonta hace más de tres mil años.
Los celtas celebraban el día de Samhain al final de la temporada de las cosechas y dando paso a la que entonces se conocía como la estación oscura. Era considerada como el Año Nuevo Celta y era, por lo tanto, una fiesta de transición de un año a otro y como la apertura a otro mundo.

Los druidas celebraban las festividades de Samhain, con una serie de festividades que duraban un semana, finalizando con la fiesta de los espíritus, después de la cual, se iniciaba un nuevo año. Se dice que los espíritus de los ancestros venían en esa fecha a visitar sus antiguos hogares.

Al anochecer de cada 31 de octubre, la costumbre era dejar comida y dulces fuera de sus casas y encender velas para ayudar a las almas de los muertos a encontrar el camino hacia la luz y el descanso junto al dios Sol, en las Tierras del Verano. En la noche de Samhain los vivos y los muertos podían comunicarse. Las barreras que los separaban desaparecían en aquel momento mágico. Los espíritus de los antepasados podían aconsejar a los vivos sobre el futuro, pero también se convocaban a los espíritus maléficos. Por eso, los druidas ordenaban encender hogueras y ahuyentar a los malos espíritus.

En el siglo XV en Francia, después de una de las grandes peste que sufrió la población, los franceses tomaron la costumbre de disfrazarse y adornar sus casas, para que los espíritus los confundieran con "muertos" y les dejaran en paz, o simplemente para ahuyentarlos.

¡¡FELIZ HALLOWEEN!!

18 de septiembre de 2009

¿Dónde está la felicidad?

Al principio de los tiempos se reunieron varios demonios para hacer una travesura.

Uno propuso:
-Tendríamos que robar algo a los hombres. El problema es: ¿qué les robamos?.

Tras pensarlo mucho, uno dijo:

-¡Ya lo sé! Les robaremos la felicidad. Pero el problema está en dónde esconderla para que no la puedan recuperar....
Uno opinó:

- Podríamos esconderla en la cumbre de la montaña más alta.

Pero inmediatamente, otro replicó:

- No, recuerda que tienen fuerza. Alguna vez alguien puede subir y encontrarla. Si uno la encuentra, enseguida todos sabrán dónde está....

Inmediatamente otro propuso:

- Vamos a esconderla en el fondo del mar....

Pero acto seguido le replicaron:

- No, recuerda que son curiosos. Alguna vez alguien llegará a construir un aparato para poder bajar y la podrá encontrar....

Y todavía otro dijo.

- Escondámosla en un planeta bien alejado de la Tierra.

Y le respondieron todos:

- No, recuerda que son inteligentes, y cualquier día habrá alguien que construirá una nave que pueda viajar y descubrirla. Y entonces, todos tendrán la felicidad...

El último de ellos era un demonio que hasta aquel momento había estado callado escuchando atentamente cada una de las propuestas de los otros. Tras hacer un análisis de cada una, propuso:

- Creo saber dónde ponerla para que realmente nadie nunca la encuentre.

Los demás, sorprendidos, le dijeron a coro:

- ¿Dónde?

El demonio respondió:

- La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.

Todos reconocieron que tenía razón y estuvieron de acuerdo. Y, desde entonces, ha sido así.
La felicidad esta dentro de tí
El hombre se pasa la vida buscando la felicidad por todas partes sin darse cuenta que la lleva escondida dentro de sí mismo.
Una vez, alguien me dijo: "No busques pilares fuera, no te apoyes en ellos, porque si ese pilar se va te quedarás cojeando. Lo único que necesitas para ser feliz, lo llevas dentro de ti"

14 de septiembre de 2009

Gracias a todos

Espero que me disculpen por este post tan tardío.
Suelo cumplir con estas cadenas. Y no piensen que ha sido por no querer agradecérselo, ha sido por falta de tiempo... aunque eso me temo que no es excusa.
De todas formas... Gracias a todos!!


GRACIAS PITUSA
Pd: Enhorabuena por ese premio del "Blog del día"

Gracias a todos, de verdad.
Y estos premios son para todos vosotros: Fire, Pitusa, Mirloniger, Fugaz, Lulú, Nerim, Bastet, Ki, Ivana, Naia, Mia, Natacha, Diosaoasis, Indra, Deva, Isabel, kayako, delaRosa... y también a la gente de la tribu. Disculpas si me dejo alguno... En definitiva, quiero premiar a todos lo que he conocido por este mundo y habeis estado leyendo y siguiendo este blog.
Y no pienses amiga, que te dejo olvidada, estos premios van para ti también Nerina, GRACIAS por tanto.

8 de septiembre de 2009

Las alas son para volar

Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.
- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:
- ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado... ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?

Los más amigos le aconsejaron:
- ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:
- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.
- Hijo mío - dijo el padre - Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.


Para volar hay que empezar corriendo riesgos.
Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.

J.Bucay


Otro de mis cuentos favoritos. Supongo que será por el valor que nos transmite a seguir hacia delante y cumplir nuestros sueños.

Siempre me quede con el título del cuento "Las alas son para volar" , y he andado repitiendome en mi cabeza esa frase, una y otra, una y otra vez... hasta hacerla mía.
Y llegó, el día por fin llegó... estaba dispuesta, estaba preparada... era el momento de echar a volar... y llegó... también llegó... el chichón en la cabeza.

Pues no basta con tener alas, debes tener cierta altura, tener espacio... en definitiva, un buen terreno para volar.
Todavía mi terreno no esta listo, pero aun así, seguiré asumiendo los riesgos, con las esperanza de que algún día, pueda volar.
Pues sería una lástima, desaprovechar estas alas.
¡Saludos a todos!
Ya estoy de vuelta.

12 de julio de 2009

Contemplando el jardín ajeno

"Da al tonto mil inteligencias y sólo querrá la suya", dice un proverbio árabe.
Comenzamos a plantar el jardín de nuestra vida y, cuando miramos al lado, reparamos en que el vecino está ahí, espiando.

Él es incapaz de hacer nada, pero le gusta ofrecer ocurrencias disparatadas sobre cómo sembramos nuestras acciones, plantamos nuestros pensamientos, regamos nuestras conquistas.

Si prestamos atención a lo que él dice, acabamos trabajando para él y el jardín de nuestra vida será idea del vecino. Acabaremos olvidando la tierra cultivada con tanto sudor, fertilizada por tantas bendiciones. Olvidaremos que cada centímetro de tierra tiene sus misterios y sólo la paciente mano del jardinero puede descifrarlos.
No vamos a prestar atención al sol, a la lluvia y a las estaciones... para centrarnos sólo en esa cabeza que nos espía por encima de la cerca.
El tonto al que encanta ofrecernos opiniones disparatadas sobre nuestro jardín nunca cuida sus plantas.
Hubo un tiempo en que muchas personas se acercaron a mi para darme sus consejos, para decirme como debía hacer las cosas, me intentaron cambiar, manipular.
Todos venían con la intención de ayudarme, pero muy pocos venían con la intención de respetar mis propias decisiones.

Es difícil contentar a todo el mundo, de hecho es todavía más difícil, cuando todos se creían con la verdad indiscutible, y por supuesto, nunca coincidía.
Si uno me decía "café" por la tarde, por la noche otro me decía "leche".
Intenté hacer café con leche, pero así no contentaba a nadie, ni siquiera a mi misma, que soy más de "Colacao".

Y escuché de todo. Desde las ideas y consejos más sabios, hasta lo más disparatados, envueltos de una gran seriedad, pero ¡Qué leches!¡Disparatados!

En fin, el resultado al que llegué fué, hacer las cosas como una piense que debe hacerlas y estar contenta con lo que hace. Y así al menos, si te vas, tendrás la conciencia tranquila de que las cosas las hicistes lo mejor que pudistes.

No digo que no se deba escuchar, al contrario, digo que después de escuchar, tengas las absoluta certeza de que lo que vas a hacer es realmente lo que quieres hacer y no por el temor o la presión que ejercen los demás en tu vida.

Suerte con sus jardines, yo ando aquí, atareada con el mío.

¡Saludos!