29 de junio de 2009

El maestro y el alumno

Siento mi tardanza. Como veréis mi blog esta un poco cambiado… mi blog… y mi vida en general. Ni para bien, ni para mal, cambiada.

No tengo mucho tiempo libre, ahora tengo bastantes más responsabilidades y a lo que dedico más tiempo es a 15 locos no tan bajitos.
Ha sido mi primera acampada (la primera como jefa, claro) con algunos de ellos. Ha habido muchas sorpresas para ellos, pero también para mí. Y, por supuesto, muchos momentos de confesiones, lo cual agradezco porque eso significa que confían en mi. Siendo confidente te enteras de muchas cosas, algunas buenas y otras no tan buenas.
Y justo en ese momento de confesiones… para mi sorpresa, salto la bomba.

Nunca os tendríais que haberos enterado de eso, porque son cosas de adultos. Eso tenía que haberse quedado ajeno a vosotros, como tantas otras cosas…

¿Qué podemos hacer? ¿Qué hacemos cuando alguien nos ofende, aposta o sin querer?

Os lo explicaré con este cuento…

Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

- Profesor, lo que más me alegra de haber terminado sus clases es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburrida.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:

- ¿Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?.

El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

- ¡Por supuesto que no!, contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

- Bueno- prosiguió el profesor. -Cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

- No entiendo a qué se refiere - dijo el alumno confundido.

- Muy sencillo -replicó el profesor. Tú me estás ofreciendo rabia y desprecio, y, si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo. Y yo, mi amigo, en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

- Muchacho- concluyó el profesor en tono gentil. -Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí sí depende lo que yo cargo en el mío.


Cuando recibimos una ofensa o cuando alguien sin conoceros os ofende, no debéis enfadaros ni sentiros molestos. Pues somos personas libres, somos tan libres que podemos aceptar o no ese regalo que nos ofrecen.

También a mi me han intentado ofender en otras ocasiones, y yo he sido totalmente libre de aceptar la crítica o la ofensa, o dejarla correr y no dar importancia.

Ahora es tu momento, ahora es vuestra oportunidad… y bien, ¿qué decides hacer?


¡Saludos a todos!

21 de mayo de 2009

Compartir nuestra luz

Si pudiera escribir en una lista todas las personas maravillosas que han pasado a lo largo de mi vida, aquellas que me han aportado algo, que me han enseñado, me han hecho darme cuenta o simplemente han dejado huella; creo que más de la mitad de los nombres de toda la lista saldrían de estos últimos años.


Personas con luz propia, que un día, decidieron compartir esa luz conmigo.
A veces me siento en deuda con todas ellas.

Lo bueno de esta lista es que se puede ampliar, pero no se puede borrar nadie. Quien entró se queda para siempre, en mi memoria, en mis recuerdos...

Lince, encontre tu cuento. Siento que no te diga Adiós, pero al menos habla de personas como tú. Espero que te guste. Y sobra decirte, que tú estas en esa lista.


Hu-Song (¡menudo nombre!) filósofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
"Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada.

Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver nada.

Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó".

Uno de los discípulos pregunto a Hu-Song:
- "¿Qué nos enseña, maestro, este relato?"
Y Hu-Song contestó:
- "Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer."

Y hay personas que tienen esa luz.
Capaces de alumbrar en los lugares más oscuros, de dar calma y serenidad cuando hace falta, y dar calor cuando se necesita.

Saben que su luz puede ayudar y la comparten, con la esperanza de que los demás sigan su ejemplo y enciendan su luz, su propia luz.
Y solo asi, solo asi... se consigue alumbrar el mundo.

Personas como Lince... que hacen que el mundo sea un poco menos oscuro.



Lince:

No me quiero poner muy sentimental, pero si decirte que ha sido un placer estar contigo estos dos últimos años, trabajando codo a codo... y que has estado ahi, como un buen amigo, sobretodo eso. Cuidándome, restando importancia a las cosas serias y haciendome reir y reir. ¡Qué grande eres Lince!
Y si sabes contar... cuenta conmigo. Aqui me tienes.

Gracias Lince por tanta luz y por tan buen trabajo realizado. Vete contento y tranquilo, la máquina gira sola.

Te echaremos de menos (bueno, te echamos ya mucho de menos)


Por qué perder las esperanzas
de volverse a ver.
Por qué perder las esperanzas
si hay tanto querer.
No es más
que un hasta luego,
no es más
que un breve adiós.
Muy pronto junto al fuego
nos reuniremos.



Buena caza y largas lunas te deseamos HG y yo.

23 de abril de 2009

El oso, el zar y el sastre.

Ya estoy de vuelta. Estoy bien, nada me ha pasado.

Me he ido de vacaciones. Y a la vuelta, tenía que hacer las tareas y obligaciones que debería de haber hecho en vacaciones (que no sé porque las llaman vacaciones si me mandan más trabajo que nunca). Así que he estado bastante ocupada, muy ocupada.
Pero ya, ya he terminado con todo lo que tenía pendiente.

Estos días, ando un poco pensativa en lo mucho que ha cambiado mi vida en los últimos años... y en los cambios que todavía están por llegar, pero que han de llegar.
No tengo nada claro de lo que estaré haciendo a partir de Septiembre... Barajo bastantes opciones, pero todavía nada esta claro.
Prefiero no pensarlo mucho y ya lo decidiré en su momento, aún es pronto.
A veces es mejor no hacer planes de futuro porque, como decía en la película de Forrest Gump:
"la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar".
Y es que hasta Septiembre pueden ocurrir tantas cosas...

Esta es la historia de un sastre, un zar y su oso.
Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído. El zar era caprichoso, autoritario y cruel (como todos los que se enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar al sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.

Nadie contradecía al emperador de todas las Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí a su muerte.

Al atardecer, cuando el guarda cárcel le llevó al sastre la última cena, éste meneó la cabeza y musitó:

- Pobre Zar.

El guardia no pudo evitar la carcajada:

- ¿Pobre del Zar? Pobre de tí. Tu cabeza quedará bastante lejos de tu cuerpo mañana mismo.

- Tú no entiendes- dijo el sastre-¿qué es lo más importante para nuestro zar?.

- ¿Lo más importante?, contestó el guardia. No sé... su pueblo.

- No seas estúpido. Digo algo realmente importante para él.

- ¿Su esposa?

- ¡Más importante!

- ¡Los diamantes!, creyó adivinar el carcelero.

- ¿Qué es lo que más le importa al zar en el mundo?

- ¡Ya sé!... su oso.

- Eso. Su oso.

- ¿Y?

- Mañana, cuando el verdugo termine conmigo, el zar perderá su única oportunidad para conseguir que su oso hable.

- ¿Tú eres entrenador de osos?.

- Un viejo secreto familiar..., dijo el sastre- pobre Zar...

Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento. El zar estaba encantado. Mandó a buscar inmediatamente al sastre y cuando lo tuvo frente a sí le ordenó:

- ¡Enséñale a mi oso nuestro lenguaje!

El sastre bajó la cabeza y dijo:

- Me encantaría complacerte ilustrísima, pero enseñar a hablar a un oso es una tarea árdua y lleva tiempo... y, lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo.

- ¿Cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?, preguntó el zar.

- Depende de la inteligencia del oso...

- ¡El oso es muy inteligente!-interrumpió el zar. De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.

-Bien, si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo... que el aprendizaje duraría... duraría... no menos de... DOS AÑOS.

El zar pensó un momento y luego ordenó:

- Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tú entrenas al oso. ¡Mañana empezarás!

- Alteza- dijo el sastre- si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto, y mi familia se las ingeniará para sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, ya no tendré tiempo para dedicarme a tu oso... deberé trabajar de sastre para mantener a mi familia.

- Eso no es problema- dijo el zar. A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos alimentados y educados con el dinero del zar y nada que necesiten o deseen les será negado... Pero, eso sí... si dentro de dos años el oso no habla... te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta... rogarás haber sido muerto por el verdugo... ¿entiendes, verdad?.

- Sí, alteza.

- Bien... ¡Guardias!- gritó el zar- que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. ¡Ya... ¡fuera!. El sastre, en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.

- No olvides- le dijo el zar apuntándolo con el dedo directamente a la frente. Si en dos años el oso no habla...

Cuando todos en la casa lloraban por la pérdida del padre de familia, el sastre apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos. La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al calabozo volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante... Cuando estuvieron solos el hombre le contó los hechos.

- Estás LOCO- chilló la mujer-enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca. Estás loco... enseñar a hablar a un oso... Loco, estás loco.

- Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora tengo dos años... En dos años pueden pasar tantas cosas...

- En dos años. siguió el sastre-se puede morir el zar, me puedo morir yo... y lo más importante: ¡Puede que hable el Oso!


"La vida es demasiado corta para lamentarnos del pasado o temer al futuro,vivamos en un eterno presente."


¡Saludos a todos!



pd: Lince no me olvido de ti. Estoy buscando un buen cuento, todos se quedan cortos.

28 de marzo de 2009

El leñador tenaz

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que un leñador se decidió a hacer buen papel.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona.

El hombre entusiasmado salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles.

— Te felicito – dijo el capataz — sigue así.

Animado por las palabras del capataz, un leñador se decidió a mejorar su propio record; así que esa noche se acostó bien temprano. Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.

— Me debo haber cansado – pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.

Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de cortar su segundo árbol.

Inquieto por lo que pensaría del capataz, un leñador se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba al límite de desfallecer. El capataz le preguntó:
— ¿Cuanto hace que no afilas tu hacha?

— ¿Afilar? No he tenido tiempo de afilarla, he estado muy ocupado cortando árboles.

Siento la espera y desaparecer sin más.
He estado muy ocupada... cortando árboles, y por más que me esforzaba parecía que todo fuese hacía atrás.
Con suerte, decidí darme un respiro y durante ese respiro decidí afilar mi hacha...
En definitiva, y como dice la canción, las cosas se van ordenando solas; y parece que ahora sí (y por fin) todo marcha bien.
Es bueno tomarse un tiempo y reflexionar sobre el rumbo de nuestras vida, sobre si nuestros pasos son los más acertados o dar importancia a esas pequeñas cosas. A veces simplemente, basta con que tu cocotera se ordene y piense de manera coherente. Solucionar los problemas de uno en uno y no todos a la vez (que no somos superhéroes). Y no siempre, pero a veces, la solución es tan fácil, como afilar tu hacha.
¿Y cuanto hace que no afilas tu hacha?
¡Saludos a todos!

12 de marzo de 2009

El Tiempo

Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de 86.400€.

Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro: cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado.

¿Qué harías?... Imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no?

Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco:
Su nombre es Tiempo

Cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos.
Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso.
Ese banco no arrastra saldos de un día a otro.

Cada día te abre una nueva cuenta.

Cada noche elimina los saldos del día.

Si no usas tu saldo durante el día, tú eres el que pierdes.

No puedes dar marcha atrás.

No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy.

Por tanto, un buen consejo es que debes invertir tu tiempo de tal manera que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito.

El reloj sigue su marcha... consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió curso...
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbró a un bebe prematuro...
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario…
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse...
Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren...
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente...
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpiadas…

Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo... y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

¡Saludos para todos!

Y un besazo muy grande para Naia, por darme ideas.
Espero que te guste este post y que hoy nos enseñes tu sonrisa pese a las desilusiones.

4 de marzo de 2009

El asno, el anciano y el niño

Creo que es uno de los primeros cuentos que me contó mi abuelo, luego más tarde lo escuché varias veces en la escuela.

Este cuento que tantas veces me han contado, dejó de ser un cuento y paso a ser una pequeña parte de mi.

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.
Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados:
-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.
-¡Qué vergüenza!


Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!
Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:
-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

Es imposible contentar a todo el mundo, a veces sin proponerlo uno acierta y todo el mundo contento, otras veces por mucho que hagas siempre tendrás a alguien disgustado.

Lo importante es que uno este contento con sus acciones, que haga las cosas de corazón y los demás... que digan lo que quieran.

Tampoco digo que no tengas que escuchar a las personas. No, no digo eso. Escucha y piensa sobre lo que te dicen, si es válido para ti, acéptalo y sino, tíralo al primer contenedor que veas.

Pero que siempre seas tú el que decida y que no te importe si alguien no está deacuerdo, pues el mundo tiene muchos colores y muchas maneras de ver las cosas.

28 de febrero de 2009

Un lugar en el bosque

Ha sido una semana de locos (y creo que se aproximan unas cuantas más).
Todos los días me encuentro con una nueva batalla (que por supuesto, no puedo permitirme perder).
Vamos, que no tengo tiempo de aburrirme... Tampoco para pensar, ni para leer, ni para nada... bueno casi nada.
Queria tener tiempo para este post porque va dirigido a una persona muy, muy especial y que estoy segura que su magia va a quedar por muchos años dentro de nosotros.


Esta historia nos cuenta de un famoso rabino jasídico: Baal Shem Tov.
Baal Shem Tov era conocido dentro de su comunidad porque todos decían que él era un hombre tan piadoso, tan bondadoso, tan casto y tan puro que Dios escuchaba sus palabras cuando él hablaba.
Se había hecho una tradición en este pueblo. Todos los que tenían un deseo insatisfecho o necesitaba algo que no habían podido conseguir iban a ver al rabino.

Baal Shem Tov se reunía con ellos una vez por año, en un día especial que él elegía. Y los llevaba a todos juntos a un lugar único, que él conocía, en medio del bosque. Y una vez allí, cuenta la leyenda, que Baal Shem Tov armaba con ramas y hojas un fuego de una manera muy particular y muy hermosa, y entonaba después una oración en voz muy baja... como si fuera para él mismo.
Y dicen...
que a Dios le gustaban tanto esas palabras que Baal Shem Tov decía,

se fascinaba tanto con el fuego armado de esa manera,
quería tanto a esa reunión de gente en ese lugar del bosque...
que no podía resistir el pedido de Baal Shem Tov y concedía los deseos de todas las personas que ahí estaban.
Cuando el rabino murió, la gente se dio cuenta de que nadie sabía las palabras que Baal Shem Tov decía cuando iban todos juntos a pedir algo...
Pero conocían el lugar en el bosque. Sabían cómo armar el fuego.




Una vez al año, siguiendo la tradición de Baal Shem Tov había instituido, todos los que tenían necesidades y deseos insatisfechos se reunían en ese mismo lugar en el bosque, prendían el fuego de la manera en que habían aprendido del viejo rabino, y como no conocían las palabras cantaban cualquier canción o recitaban un salmo, o sólo se miraban y hablaban de cualquier cosa en ese mismo lugar alrededor del fuego.
Y dicen...
que Dios gustaba tanto del fuego encendido,

gustaba tanto de ese lugar en el bosque y de esa gente reunida...
que aunque nadie decía las palabras adecuadas, igual concedía los deseos a todos los que ahí estaban.

El tiempo ha pasado y de generación en generación la sabiduría se ha ido perdiendo...
Y aquí estamos nosotros.
Nosotros no sabemos cuál es el lugar en el bosque.
No sabemos cuáles son las palabras.
Ni siquiera sabemos cómo encender el fuego a la manera que Baal Shem Tov lo hacía...
Sin embargo hay algo que sí sabemos.
Sabemos esta historia,
Sabemos este cuento...

Y dicen...
que Dios adora tanto este cuento...
que le gusta tanto esta historia...
que basta que alguien la cuente...
y que alguien la escuche...
para que Él, complacido,
satisfaga cualquier necesidad
y conceda cualquier deseo
a todos los que están compartiendo este momento...


Ojala, que asi sea...

Las despedidas son irremediables, forman también parte de la vida.
Pero cuando los grandes se van dejan una huella imborrable por muchos años, su magia permanece en ese lugar y en el recuerdo de todo el mundo que los conoció.

Hoy, lamentablemente, es uno de esos dias.
Se nos va una de las grandes, la jefa de la Manada, se nos va Akela. Dejando su magia y su huella por donde ha caminado.

Nada podemos hacer los demás, simplemente darte las gracias por todo el trabajo realizado, por tantos lobatos que has cuidado y educado. Con la esperanza de que algun día decidas regresar.

A mi forma, a mi manera, me despido de mi madrina. Te echaremos de menos.


Te vas de la manada,
buscando un nuevo rastro.
Que tengas buena caza
Adiós, hermana, adiós.


Con ella está el Hermano Gris,
no le quieren dejar ir.
Con ella están los cuatro,
Baloo, Bagheera y Kaa.

Termina aquí tu rastro,
decírselo a la selva.
Que tengas buena caza.
Adiós, hermana, adiós.








Buena caza y largas lunas te deseamos Hermano Gris y yo.

20 de febrero de 2009

El corazón más hermoso

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni máculas ni rasguños.

Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo:
- ¿Por qué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?

Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.


La mirada de la gente se sobrecogió.
-¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron.

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír.

- Debes estar bromeando. Compara tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor-dijo.

- Es cierto-dijo el anciano-tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo...

Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto.
Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido.
Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón.

¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas.

Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.


Y así es la vida.
Unas veces das sin recibir nada a cambio, otras sin embargo se comparte y otras te dan más de lo que tu les das a ellos. Dar amor es arriesgar.
Por fortuna, yo también tengo un bonito corazón, con sus grietas y sus tiritas, y con trocitos de otras personas.
¿Y tú? ¿Cómo es tu corazón?

18 de febrero de 2009

Gracias Nerim. Gracias Diosaoasis y Reina-Nasty

Hoy traigo unos preciosos regalitos. Gracias, gracias y gracias por estos preciosos premios. Siempre es una alegría recibirlos y por supuesto, que menos que seguir con la cadena.

Muchas gracias a todos.

Quizás no tenga tiempo a pasar a avisaros, ahora mismo ando un poco liada por algunos problemillas que esperemos que pronto se solucionen. Así que por favor leer los premiados y llevaros vuestro premio.
¡Enhorabuena para todos!
Premio a la Actitud



Gracias Diosaoasis, una vez más, por siempre acordarte de este blog.

Gracias Reina-Nasty, por el detalle.

Las reglas dicen que:
1. Se debe colocar el logo en el blog de quien lo recibe o en una entrada.
2. Nominar al menos 10 blogs que muestren actitud y/o gratitud.
3. Enlazar a los nominados en el blog/entrada donde se muestra el logo.
4. Hacerle saber a los nominados que han recibido este premio dejando un comentario en su blog.
5. Compartir el cariño y el enlace de la entrada.


Y ahora van los premiados.... tachannnn!

2. Cajón secreto (Nerim) http://cajonsecreto.blogspot.com/
4. Un pais en la Luna (Natacha) http://unpaisenlaluna.blogspot.com/
5. Filosofando pensamientos (Lulu) http://lulupat140.blogspot.com/
10. Una rosquilla en Palma (Coyote) http://rosquilleta.blogspot.com/


Premio Caminamos juntas


Este premio es un poco especial, ya que solo se le puede dar a chicas (oooh! lo sentimos por los chicos). Muchas gracias Nerim, por este bonito premio.
Las premiadas, en este caso, algunas ya son en la vida real compañeras de rutas.
Enhorabuena para todas.

Interior luminoso y reformado (Isabel) http://interiorluminosoyreformado.blogspot.com/
El rincón del pensamiento (Bastet) http://rincon-pensamiento.blogspot.com/
Poemas de ilusión (Diosaoasis) http://poemati.blogspot.com/
Los pensamientos de Graci http://graci-freaky.blogspot.com/

Gracias a las cinco por caminar conmigo.


Reglas:
Premiar a cinco blogueras.
Avisarles en su blog que pasen a recogerlo por el vuestro y hacer mención al premio enlazando a la persona que os lo ha concedido.