14 de septiembre de 2009

Gracias a todos

Espero que me disculpen por este post tan tardío.
Suelo cumplir con estas cadenas. Y no piensen que ha sido por no querer agradecérselo, ha sido por falta de tiempo... aunque eso me temo que no es excusa.
De todas formas... Gracias a todos!!


GRACIAS PITUSA
Pd: Enhorabuena por ese premio del "Blog del día"

Gracias a todos, de verdad.
Y estos premios son para todos vosotros: Fire, Pitusa, Mirloniger, Fugaz, Lulú, Nerim, Bastet, Ki, Ivana, Naia, Mia, Natacha, Diosaoasis, Indra, Deva, Isabel, kayako, delaRosa... y también a la gente de la tribu. Disculpas si me dejo alguno... En definitiva, quiero premiar a todos lo que he conocido por este mundo y habeis estado leyendo y siguiendo este blog.
Y no pienses amiga, que te dejo olvidada, estos premios van para ti también Nerina, GRACIAS por tanto.

8 de septiembre de 2009

Las alas son para volar

Y cuando se hizo grande, su padre le dijo:
- Hijo mío, no todos nacen con alas. Y si bien es cierto que no tienes obligación de volar, me parece que sería penoso que te limitaras a caminar, teniendo las alas que el buen Dios te ha dado.

- Pero yo no sé volar - contestó el hijo.
- Es verdad... - dijo el padre y caminando lo llevó hasta el borde del abismo en la montaña.
- Ves, hijo, este es el vacío. Cuando quieras volar vas a pararte aquí, vas a tomar aire, vas a saltar al abismo y extendiendo las alas, volarás.

El hijo dudó:
- ¿Y si me caigo?
- Aunque te caigas no morirás, sólo algunos machucones que te harán más fuerte para el siguiente intento - contestó el padre.

El hijo volvió al pueblo, a sus amigos, a sus pares, a sus compañeros con los que había caminado toda su vida. Los más pequeños de mente le dijeron:
- ¿Estás loco? ¿Para qué? Tu viejo está medio zafado... ¿Qué vas a buscar volando? ¿Por qué no te dejas de pavadas? ¿Quién necesita volar?

Los más amigos le aconsejaron:
- ¿Y si fuera cierto? ¿No será peligroso? ¿Por qué no empiezas despacio? Prueba tirarte desde una escalera o desde la copa de un árbol, pero... ¿desde la cima?

El joven escuchó el consejo de quienes lo querían. Subió a la copa de un árbol y, con coraje, saltó... Desplegó las alas, las agitó en el aire con todas sus fuerzas pero igual se precipitó a tierra...

Con un gran chichón en la frente, se cruzó con su padre:
- ¡Me mentiste! No puedo volar. Probé y ¡mira el golpe que me di! No soy como tú. Mis alas sólo son de adorno.
- Hijo mío - dijo el padre - Para volar, hay que crear el espacio de aire libre necesario para que las alas se desplieguen. Es como para tirarse en un paracaídas, necesitas cierta altura antes de saltar.


Para volar hay que empezar corriendo riesgos.
Si no quieres, quizás lo mejor sea resignarse y seguir caminando para siempre.

J.Bucay


Otro de mis cuentos favoritos. Supongo que será por el valor que nos transmite a seguir hacia delante y cumplir nuestros sueños.

Siempre me quede con el título del cuento "Las alas son para volar" , y he andado repitiendome en mi cabeza esa frase, una y otra, una y otra vez... hasta hacerla mía.
Y llegó, el día por fin llegó... estaba dispuesta, estaba preparada... era el momento de echar a volar... y llegó... también llegó... el chichón en la cabeza.

Pues no basta con tener alas, debes tener cierta altura, tener espacio... en definitiva, un buen terreno para volar.
Todavía mi terreno no esta listo, pero aun así, seguiré asumiendo los riesgos, con las esperanza de que algún día, pueda volar.
Pues sería una lástima, desaprovechar estas alas.
¡Saludos a todos!
Ya estoy de vuelta.

12 de julio de 2009

Contemplando el jardín ajeno

"Da al tonto mil inteligencias y sólo querrá la suya", dice un proverbio árabe.
Comenzamos a plantar el jardín de nuestra vida y, cuando miramos al lado, reparamos en que el vecino está ahí, espiando.

Él es incapaz de hacer nada, pero le gusta ofrecer ocurrencias disparatadas sobre cómo sembramos nuestras acciones, plantamos nuestros pensamientos, regamos nuestras conquistas.

Si prestamos atención a lo que él dice, acabamos trabajando para él y el jardín de nuestra vida será idea del vecino. Acabaremos olvidando la tierra cultivada con tanto sudor, fertilizada por tantas bendiciones. Olvidaremos que cada centímetro de tierra tiene sus misterios y sólo la paciente mano del jardinero puede descifrarlos.
No vamos a prestar atención al sol, a la lluvia y a las estaciones... para centrarnos sólo en esa cabeza que nos espía por encima de la cerca.
El tonto al que encanta ofrecernos opiniones disparatadas sobre nuestro jardín nunca cuida sus plantas.
Hubo un tiempo en que muchas personas se acercaron a mi para darme sus consejos, para decirme como debía hacer las cosas, me intentaron cambiar, manipular.
Todos venían con la intención de ayudarme, pero muy pocos venían con la intención de respetar mis propias decisiones.

Es difícil contentar a todo el mundo, de hecho es todavía más difícil, cuando todos se creían con la verdad indiscutible, y por supuesto, nunca coincidía.
Si uno me decía "café" por la tarde, por la noche otro me decía "leche".
Intenté hacer café con leche, pero así no contentaba a nadie, ni siquiera a mi misma, que soy más de "Colacao".

Y escuché de todo. Desde las ideas y consejos más sabios, hasta lo más disparatados, envueltos de una gran seriedad, pero ¡Qué leches!¡Disparatados!

En fin, el resultado al que llegué fué, hacer las cosas como una piense que debe hacerlas y estar contenta con lo que hace. Y así al menos, si te vas, tendrás la conciencia tranquila de que las cosas las hicistes lo mejor que pudistes.

No digo que no se deba escuchar, al contrario, digo que después de escuchar, tengas las absoluta certeza de que lo que vas a hacer es realmente lo que quieres hacer y no por el temor o la presión que ejercen los demás en tu vida.

Suerte con sus jardines, yo ando aquí, atareada con el mío.

¡Saludos!

29 de junio de 2009

El maestro y el alumno

Siento mi tardanza. Como veréis mi blog esta un poco cambiado… mi blog… y mi vida en general. Ni para bien, ni para mal, cambiada.

No tengo mucho tiempo libre, ahora tengo bastantes más responsabilidades y a lo que dedico más tiempo es a 15 locos no tan bajitos.
Ha sido mi primera acampada (la primera como jefa, claro) con algunos de ellos. Ha habido muchas sorpresas para ellos, pero también para mí. Y, por supuesto, muchos momentos de confesiones, lo cual agradezco porque eso significa que confían en mi. Siendo confidente te enteras de muchas cosas, algunas buenas y otras no tan buenas.
Y justo en ese momento de confesiones… para mi sorpresa, salto la bomba.

Nunca os tendríais que haberos enterado de eso, porque son cosas de adultos. Eso tenía que haberse quedado ajeno a vosotros, como tantas otras cosas…

¿Qué podemos hacer? ¿Qué hacemos cuando alguien nos ofende, aposta o sin querer?

Os lo explicaré con este cuento…

Al terminar la clase, ese día de verano, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:

- Profesor, lo que más me alegra de haber terminado sus clases es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de verle esa cara aburrida.

El alumno estaba erguido, con semblante arrogante, en espera de que el maestro reaccionara ofendido y descontrolado. El profesor miró al alumno por un instante y en forma muy tranquila le preguntó:

- ¿Cuando alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes?.

El alumno quedó desconcertado por la calidez de la sorpresiva pregunta.

- ¡Por supuesto que no!, contestó de nuevo en tono despectivo el muchacho.

- Bueno- prosiguió el profesor. -Cuando alguien intenta ofenderme o me dice algo desagradable, me está ofreciendo algo, en este caso una emoción de rabia y rencor, que puedo decidir no aceptar.

- No entiendo a qué se refiere - dijo el alumno confundido.

- Muy sencillo -replicó el profesor. Tú me estás ofreciendo rabia y desprecio, y, si yo me siento ofendido o me pongo furioso, estaré aceptando tu regalo. Y yo, mi amigo, en verdad prefiero obsequiarme mi propia serenidad.

- Muchacho- concluyó el profesor en tono gentil. -Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo, porque no me interesa. Yo no puedo controlar lo que tú llevas en tu corazón, pero de mí sí depende lo que yo cargo en el mío.


Cuando recibimos una ofensa o cuando alguien sin conoceros os ofende, no debéis enfadaros ni sentiros molestos. Pues somos personas libres, somos tan libres que podemos aceptar o no ese regalo que nos ofrecen.

También a mi me han intentado ofender en otras ocasiones, y yo he sido totalmente libre de aceptar la crítica o la ofensa, o dejarla correr y no dar importancia.

Ahora es tu momento, ahora es vuestra oportunidad… y bien, ¿qué decides hacer?


¡Saludos a todos!

21 de mayo de 2009

Compartir nuestra luz

Si pudiera escribir en una lista todas las personas maravillosas que han pasado a lo largo de mi vida, aquellas que me han aportado algo, que me han enseñado, me han hecho darme cuenta o simplemente han dejado huella; creo que más de la mitad de los nombres de toda la lista saldrían de estos últimos años.


Personas con luz propia, que un día, decidieron compartir esa luz conmigo.
A veces me siento en deuda con todas ellas.

Lo bueno de esta lista es que se puede ampliar, pero no se puede borrar nadie. Quien entró se queda para siempre, en mi memoria, en mis recuerdos...

Lince, encontre tu cuento. Siento que no te diga Adiós, pero al menos habla de personas como tú. Espero que te guste. Y sobra decirte, que tú estas en esa lista.


Hu-Song (¡menudo nombre!) filósofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:
"Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada.

Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver nada.

Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó".

Uno de los discípulos pregunto a Hu-Song:
- "¿Qué nos enseña, maestro, este relato?"
Y Hu-Song contestó:
- "Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer."

Y hay personas que tienen esa luz.
Capaces de alumbrar en los lugares más oscuros, de dar calma y serenidad cuando hace falta, y dar calor cuando se necesita.

Saben que su luz puede ayudar y la comparten, con la esperanza de que los demás sigan su ejemplo y enciendan su luz, su propia luz.
Y solo asi, solo asi... se consigue alumbrar el mundo.

Personas como Lince... que hacen que el mundo sea un poco menos oscuro.



Lince:

No me quiero poner muy sentimental, pero si decirte que ha sido un placer estar contigo estos dos últimos años, trabajando codo a codo... y que has estado ahi, como un buen amigo, sobretodo eso. Cuidándome, restando importancia a las cosas serias y haciendome reir y reir. ¡Qué grande eres Lince!
Y si sabes contar... cuenta conmigo. Aqui me tienes.

Gracias Lince por tanta luz y por tan buen trabajo realizado. Vete contento y tranquilo, la máquina gira sola.

Te echaremos de menos (bueno, te echamos ya mucho de menos)


Por qué perder las esperanzas
de volverse a ver.
Por qué perder las esperanzas
si hay tanto querer.
No es más
que un hasta luego,
no es más
que un breve adiós.
Muy pronto junto al fuego
nos reuniremos.



Buena caza y largas lunas te deseamos HG y yo.

23 de abril de 2009

El oso, el zar y el sastre.

Ya estoy de vuelta. Estoy bien, nada me ha pasado.

Me he ido de vacaciones. Y a la vuelta, tenía que hacer las tareas y obligaciones que debería de haber hecho en vacaciones (que no sé porque las llaman vacaciones si me mandan más trabajo que nunca). Así que he estado bastante ocupada, muy ocupada.
Pero ya, ya he terminado con todo lo que tenía pendiente.

Estos días, ando un poco pensativa en lo mucho que ha cambiado mi vida en los últimos años... y en los cambios que todavía están por llegar, pero que han de llegar.
No tengo nada claro de lo que estaré haciendo a partir de Septiembre... Barajo bastantes opciones, pero todavía nada esta claro.
Prefiero no pensarlo mucho y ya lo decidiré en su momento, aún es pronto.
A veces es mejor no hacer planes de futuro porque, como decía en la película de Forrest Gump:
"la vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar".
Y es que hasta Septiembre pueden ocurrir tantas cosas...

Esta es la historia de un sastre, un zar y su oso.
Un día el zar descubrió que uno de los botones de su chaqueta preferida se había caído. El zar era caprichoso, autoritario y cruel (como todos los que se enmarañan por demasiado tiempo en el poder), así que, furioso por la ausencia del botón mandó a buscar al sastre y ordenó que a la mañana siguiente fuera decapitado por el hacha del verdugo.

Nadie contradecía al emperador de todas las Rusias, así que la guardia fue hasta la casa del sastre y arrancándolo de entre los brazos de su familia lo llevó a la mazmorra del palacio para esperar allí a su muerte.

Al atardecer, cuando el guarda cárcel le llevó al sastre la última cena, éste meneó la cabeza y musitó:

- Pobre Zar.

El guardia no pudo evitar la carcajada:

- ¿Pobre del Zar? Pobre de tí. Tu cabeza quedará bastante lejos de tu cuerpo mañana mismo.

- Tú no entiendes- dijo el sastre-¿qué es lo más importante para nuestro zar?.

- ¿Lo más importante?, contestó el guardia. No sé... su pueblo.

- No seas estúpido. Digo algo realmente importante para él.

- ¿Su esposa?

- ¡Más importante!

- ¡Los diamantes!, creyó adivinar el carcelero.

- ¿Qué es lo que más le importa al zar en el mundo?

- ¡Ya sé!... su oso.

- Eso. Su oso.

- ¿Y?

- Mañana, cuando el verdugo termine conmigo, el zar perderá su única oportunidad para conseguir que su oso hable.

- ¿Tú eres entrenador de osos?.

- Un viejo secreto familiar..., dijo el sastre- pobre Zar...

Deseoso de ganarse los favores del zar, el pobre guardia corrió a contarle al soberano su descubrimiento. El zar estaba encantado. Mandó a buscar inmediatamente al sastre y cuando lo tuvo frente a sí le ordenó:

- ¡Enséñale a mi oso nuestro lenguaje!

El sastre bajó la cabeza y dijo:

- Me encantaría complacerte ilustrísima, pero enseñar a hablar a un oso es una tarea árdua y lleva tiempo... y, lamentablemente, tiempo es lo que menos tengo.

- ¿Cuánto tiempo llevaría el aprendizaje?, preguntó el zar.

- Depende de la inteligencia del oso...

- ¡El oso es muy inteligente!-interrumpió el zar. De hecho es el oso más inteligente de todos los osos de Rusia.

-Bien, si el oso es inteligente... y siente deseos de aprender... yo creo... que el aprendizaje duraría... duraría... no menos de... DOS AÑOS.

El zar pensó un momento y luego ordenó:

- Bien, tu pena será suspendida por dos años, mientras tú entrenas al oso. ¡Mañana empezarás!

- Alteza- dijo el sastre- si tú mandas al verdugo a ocuparse de mi cabeza, mañana estaré muerto, y mi familia se las ingeniará para sobrevivir. Pero si me conmutas la pena, ya no tendré tiempo para dedicarme a tu oso... deberé trabajar de sastre para mantener a mi familia.

- Eso no es problema- dijo el zar. A partir de hoy y durante dos años tú y tu familia estarán bajo la protección real. Serán vestidos alimentados y educados con el dinero del zar y nada que necesiten o deseen les será negado... Pero, eso sí... si dentro de dos años el oso no habla... te arrepentirás de haber pensado en esta propuesta... rogarás haber sido muerto por el verdugo... ¿entiendes, verdad?.

- Sí, alteza.

- Bien... ¡Guardias!- gritó el zar- que lleven al sastre a su casa en el carruaje de la corte, denle dos bolsas de oro, comida y regalos para sus niños. ¡Ya... ¡fuera!. El sastre, en reverencia y caminando hacia atrás, comenzó a retirarse mientras musitaba agradecimientos.

- No olvides- le dijo el zar apuntándolo con el dedo directamente a la frente. Si en dos años el oso no habla...

Cuando todos en la casa lloraban por la pérdida del padre de familia, el sastre apareció en la casa en el carruaje del zar, sonriente, eufórico y con regalos para todos. La esposa del sastre no cabía en su asombro. Su marido que pocas horas antes había sido llevado al calabozo volvía ahora, exitoso, acaudalado y exultante... Cuando estuvieron solos el hombre le contó los hechos.

- Estás LOCO- chilló la mujer-enseñar a hablar al oso del zar. Tú, que ni siquiera has visto un oso de cerca. Estás loco... enseñar a hablar a un oso... Loco, estás loco.

- Calma mujer, calma. Mira, me iban a cortar la cabeza mañana al amanecer, ahora tengo dos años... En dos años pueden pasar tantas cosas...

- En dos años. siguió el sastre-se puede morir el zar, me puedo morir yo... y lo más importante: ¡Puede que hable el Oso!


"La vida es demasiado corta para lamentarnos del pasado o temer al futuro,vivamos en un eterno presente."


¡Saludos a todos!



pd: Lince no me olvido de ti. Estoy buscando un buen cuento, todos se quedan cortos.

28 de marzo de 2009

El leñador tenaz

Había una vez un leñador que se presentó a trabajar en una maderera. El sueldo era bueno y las condiciones de trabajo mejores aún; así que un leñador se decidió a hacer buen papel.
El primer día se presentó al capataz, quien le dio un hacha y le designó una zona.

El hombre entusiasmado salió al bosque a talar. En un solo día cortó dieciocho árboles.

— Te felicito – dijo el capataz — sigue así.

Animado por las palabras del capataz, un leñador se decidió a mejorar su propio record; así que esa noche se acostó bien temprano. Por la mañana se levantó antes que nadie y se fue al bosque. A pesar de todo el empeño, no consiguió cortar más que quince árboles.

— Me debo haber cansado – pensó y decidió acostarse con la puesta del sol.

Al amanecer, se levantó decidido a batir su marca de dieciocho árboles. Sin embargo, ese día no llegó ni a la mitad. Al día siguiente fueron siete, luego cinco y el último día estuvo toda la tarde tratando de cortar su segundo árbol.

Inquieto por lo que pensaría del capataz, un leñador se acercó a contarle lo que le estaba pasando y a jurarle y perjurarle que se esforzaba al límite de desfallecer. El capataz le preguntó:
— ¿Cuanto hace que no afilas tu hacha?

— ¿Afilar? No he tenido tiempo de afilarla, he estado muy ocupado cortando árboles.

Siento la espera y desaparecer sin más.
He estado muy ocupada... cortando árboles, y por más que me esforzaba parecía que todo fuese hacía atrás.
Con suerte, decidí darme un respiro y durante ese respiro decidí afilar mi hacha...
En definitiva, y como dice la canción, las cosas se van ordenando solas; y parece que ahora sí (y por fin) todo marcha bien.
Es bueno tomarse un tiempo y reflexionar sobre el rumbo de nuestras vida, sobre si nuestros pasos son los más acertados o dar importancia a esas pequeñas cosas. A veces simplemente, basta con que tu cocotera se ordene y piense de manera coherente. Solucionar los problemas de uno en uno y no todos a la vez (que no somos superhéroes). Y no siempre, pero a veces, la solución es tan fácil, como afilar tu hacha.
¿Y cuanto hace que no afilas tu hacha?
¡Saludos a todos!

12 de marzo de 2009

El Tiempo

Imagínate que existe un banco, que cada mañana abona en tu cuenta la cantidad de 86.400€.

Ese extraño banco, al mismo tiempo, no arrastra tu saldo de un día para otro: cada noche borra de tu cuenta el saldo que no has gastado.

¿Qué harías?... Imagino que retirar todos los días la cantidad que no has gastado, ¿no?

Pues bien: cada uno de nosotros tenemos ese banco:
Su nombre es Tiempo

Cada mañana, ese banco abona en tu cuenta personal 86.400 segundos.
Cada noche ese banco borra de tu cuenta y da como perdida cualquier cantidad de ese saldo que no hayas invertido en algo provechoso.
Ese banco no arrastra saldos de un día a otro.

Cada día te abre una nueva cuenta.

Cada noche elimina los saldos del día.

Si no usas tu saldo durante el día, tú eres el que pierdes.

No puedes dar marcha atrás.

No existen cargos a cuenta del ingreso de mañana: debes vivir el presente con el saldo de hoy.

Por tanto, un buen consejo es que debes invertir tu tiempo de tal manera que consigas lo mejor en salud, felicidad y éxito.

El reloj sigue su marcha... consigue lo máximo en el día.

Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que repitió curso...
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbró a un bebe prematuro...
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario…
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan para encontrarse...
Para entender el valor de un minuto, pregúntale al viajero que perdió el tren...
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que estuvo a punto de tener un accidente...
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale al deportista que ganó una medalla de plata en las olimpiadas…

Atesora cada momento que vivas; y ese tesoro tendrá mucho más valor si lo compartes con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo... y recuerda que el tiempo no espera por nadie.

¡Saludos para todos!

Y un besazo muy grande para Naia, por darme ideas.
Espero que te guste este post y que hoy nos enseñes tu sonrisa pese a las desilusiones.

4 de marzo de 2009

El asno, el anciano y el niño

Creo que es uno de los primeros cuentos que me contó mi abuelo, luego más tarde lo escuché varias veces en la escuela.

Este cuento que tantas veces me han contado, dejó de ser un cuento y paso a ser una pequeña parte de mi.

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Puesto que el asno estaba viejo, llegaron a una aldea caminando junto al animal, en vez de montarse en él. Al pasar por la calle principal, un grupo de niños se rió de ellos, gritando:

-¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al transitar entre las casas, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron a viva voz:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.
Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados:
-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.
-¡Qué vergüenza!


Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre su lomo. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!
Estando ya el burro exhausto, y siendo que aún faltaba mucho para llegar a destino, el anciano y el niño optaron entonces por cargar al flaco burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:
-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

Es imposible contentar a todo el mundo, a veces sin proponerlo uno acierta y todo el mundo contento, otras veces por mucho que hagas siempre tendrás a alguien disgustado.

Lo importante es que uno este contento con sus acciones, que haga las cosas de corazón y los demás... que digan lo que quieran.

Tampoco digo que no tengas que escuchar a las personas. No, no digo eso. Escucha y piensa sobre lo que te dicen, si es válido para ti, acéptalo y sino, tíralo al primer contenedor que veas.

Pero que siempre seas tú el que decida y que no te importe si alguien no está deacuerdo, pues el mundo tiene muchos colores y muchas maneras de ver las cosas.